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Ministerio de Energía

Acosta, las ideas radicales a la cartera más polémica: la energética

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QUITO.- El nuevo ministro es cinturón negro en karate.
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Enero 12, 2007

Consuelo Aguirre, Redactora | QUITO

Con la frontalidad que acostumbra, Alberto Acosta Espinosa dijo a los periodistas en su primera rueda de prensa después de su designación al Ministerio de Energía: "Ya no soy el analista que conocían... he estado muy ocupado tratando de convertirme en ministro".

Y para completar la metamorfosis usará corbatas más a menudo, pero, sobre todo, saltará un cerco y pasará de ser el crítico de las políticas económicas de los gobiernos a ser un puntal del próximo régimen desde el área energética.

Su prima María Dolores Gómez de la Torre Acosta cree que ahora tiene la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos, y de desechar las críticas de quienes lo ven solamente como un teórico.

Será su segunda experiencia  en la administración pública. Trabajó en CEPE (ahora Petroecuador) de 1980 a 1983, como subgerente de Comercialización. De ese periodo, se lo recuerda por haber exhibido en una vitrina, con nombres y apellidos de los emisarios, los regalos que recibía de empresas que buscaban sus favores.

Ese fue su primer trabajo en Ecuador, después de volver de Alemania, donde hizo varios estudios y se tituló en Economía de la Energía en la Universidad de Colonia y se dedicó a recorrer el continente en una moto BMW.

La estancia en Europa, donde corrían los vientos de cambio de mayo del 68 fue fundamental para su acercamiento a la izquierda, que se plasmó después en una fructífera actividad académica a partir de los ochenta, en su relación con  los movimientos sociales y sindicales y su candidatura a asambleísta por Pachakutik en 1998.

Antes del viaje a Alemania no hubo esa militancia, pero sí un espíritu rebelde que lo llevó a ser temido en las fiestas de alta sociedad por las bromas  que jugaba a los invitados. "Una vez botó una cortina o una alfombra en una fiesta", cuenta Manuel Chiriboga, ex negociador del TLC, quien lo conoce desde niño.

Otros lo recuerdan como el veinteañero revoltoso que una noche irrumpió con un jeep a las canchas de golf del Quito Tenis causando daños en el gramado.

Entonces, ya sorprendía con su comportamiento y, a su regreso de Europa, sorprendió aún más con sus concepciones de vida, en especial por provenir de una familia conservadora de la clase alta quiteña y con una tradición en la banca.

Acosta es sobrino nieto del caudillo José María Velasco Ibarra. Su abuelo, Alberto Acosta Soberón, fue uno de los primeros gerentes del Banco Pichincha, y ahora, su primo hermano Antonio Acosta, preside esa entidad.

"Hubiera sido un excelente banquero y hombre de negocios", asegura su prima María Dolores (casada con el director del Diario Hoy, Jaime Mantilla), pero optó por otros caminos y, contrario a su familia, ha demostrado un total desinterés por la acumulación de dinero.

El único bien que está a su nombre es un vehículo San Remo del 84 y por varios años manejó un Volkswagen escarabajo del 56, que fue propiedad de su padre y del cual le costó mucho desprenderse.

La ecologista Ana María Varea, con quien vive desde hace 22 años y tiene dos hijas, Alegría y Sofía, asegura que "su prioridad siempre ha sido realizar un trabajo de análisis que contribuya a cambiar el país".

Tiene fama de ser buen esposo, padre, hijo y primo. Sus familiares dicen que es querendón y solidario. Pero, también (y en especial con los extraños) puede ser indiferente, áspero y  frontal. Su prima lo compara con un penco mexicano: lleno de espinas por fuera pero dulce por dentro.

De su matrimonio con María del Carmen Burneo tiene un hijo, Alberto, que se casó con Diana Spurrier, hija del economista de tendencia opuesta, Walter Spurrier. "Eso fue, por mucho tiempo, motivo de bromas", dice Chiriboga.

Odia las cebollas en extremo, detesta la deshonestidad y es un deportista consumado, que en su tiempo libre navega en el lago San Pablo y es cinturón negro de kárate.

Es conocido como un radical, y sus adversarios ideológicos lo califican de inflexible.

El ministro de Economía de Lucio Gutiérrez, Mauricio Pozo, afirma que esos rasgos pueden ser un problema al momento de ejercer como ministro, cargo que le exigirá ceder en varias ocasiones.

Antes de ejercer ya ha causado revuelo por sus críticas a la concesión de la administración de la Categ a la venezolana Eleval.

Desde 1983, Acosta ha sido consultor de organismos internacionales y docente universitario. Ha publicado varios estudios sobre desarrollo, deuda externa, historia económica y globalización, entre otros temas.

En 1994, los representantes de las financieras Invesfin y Valorfinsa lo enjuiciaron por calumnia, por unos comentarios que emitió en Ecuavisa sobre las financieras fantasmas. Fue condenado a dos años de prisión y una multa de 160 sucres, pero apeló y ganó el caso.

A fines de los 90 conoció a Rafael Correa, con quien fundó el grupo de estudios Ecuador Alternativo. De allí hay un largo recorrido hacia la fundación de Alianza PAÍS y su nombramiento al Ministerio de Energía, lo que le exigirá cruzar a la otra orilla, desde la academia al Gobierno.

LO QUE DECLARÓ

  • Alberto Acosta aún no realiza su declaración de bienes, pero informó que a su nombre está un San Remo de 1984.
  • Posee una cuenta corriente en el Banco Pichincha, dos computadoras y miles de libros.
  • No mantiene una sociedad conyugal con su pareja, Ana María Varea, a cuyo nombre están un departamento y un Grand Vitara.

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