Un salto y golpe a la bola imposible de alcanzar para el oponente, y es un punto a su favor. El partido de volei del sábado terminó en veinte minutos con la victoria del equipo de Ricardo Patiño Aroca (52 años). La habilidad de moverse de un lado a otro, de un proyecto a otro, es parte de su vida.
Su salto de estar detrás de la tarima a ser protagonista de la política le tomó más tiempo. Hace veinte años su hermano Raúl se hacía conocido con el Foco Ladrón, una campaña que él dirigió. Lo siguió -sin cargo público- cuando este fue ministro de Bienestar Social (2000), y al año tuvo una designación: coordinador técnico de la Comisión Interministerial de Empleo. En esa área empezó su actividad al regresar de sus estudios de Economía en México. Asesoró a grupos sindicales.
Ahora tendrá su propio ministerio, uno de los difíciles: el de Economía, aunque él lo ve sencillo. Siempre soñó con conducir un gran camión, y su nuevo trabajo es "como un vehículo mediano". En la vida real se mueve en un Toyota 4x4 prestado, porque su auto no aguantó el trajín electoral.
Esta vez llega solo. Su hermano apoyó a León Roldós. Cuando militaban en distintas campañas hubo comentarios entre quienes trabajaban con Ricardo de que se habían alineado en bandos con opciones a la presidencia para jugar dos cartas. Ellos lo niegan. Los papeles se invirtieron y ahora Raúl lo ayuda, estuvo en la concentración pro Asamblea que se realizó en Guayaquil.
Es el turno para que Ricardo se haga su nombre en política. El que usaba poco cuando era niño. Entonces era Erre 4, por ser el menor de los hermanos: Roberto, Rafico y Raúl (tiene tres más por parte de padre); o Tachuela, por su estatura. Con ellos compartió el oficio de cargador cuando su madre (Yolanda Aroca) distribuía licuadoras Oster y los llevaba a retirar la carga y repartirla. En esa época puede que haya nacido su visión colectiva (militó en el Partido Socialista). Su madre esperaba tener dinero para comprar cuatro pares de zapatos y dárselos al mismo tiempo.
Su orientación por los números hizo que le llevara las cuentas al naciente negocio de su madre y con ese trabajo se compró su primer departamento a los 18 años; el mismo por el que se lo acusó de moroso en campaña.
El diputado León Febres-Cordero lo acusó de adeudar diez millones de sucres (el equivalente ahora a $ 400) en alícuotas de ese bien. El dinero se pagó en efectivo. No quedó constancia del pago, solo los recibos que se traspapelaron. Pero el problema quedó en una denuncia y no prosperó a juicio. Eso fue en campaña, dice el socialcristiano Alfonso Harb. Ahora manifiesta que la crítica o aplausos dependerán de su trabajo en el Ministerio.
Ahí Patiño tendrá el poder de ejecutar lo que tanto pedía cuando estaba activo en Jubileo, una organización crítica al manejo de la deuda ecuatoriana, que Patiño impulsó (1999). Sigue siendo parte de ella, aunque se alejó cuando se le ocurrió crear la Cooperativa de Todas (2003). Convenció a unos amigos y lograron reunir $ 4.500 para empezar dando microcréditos a mujeres pobres. Los préstamos ahora pasan los $ 1,5 millones. Gerenció la cooperativa y se puso un sueldo de $ 600, no acorde a sus capacidades -como dice- porque sabía que no había posibilidades. Y se mantuvo hasta que Correa, como ministro de Economía, lo llamó a trabajar como viceministro (2005). Luego se fue a la campaña.
"No es que deja botado todo", dice Patricia Dávila, coordinadora de Jubileo, sino que "genera liderazgos en otros".
Quienes lo conocen de toda la vida, de años o de meses, destacan su lealtad, aunque hay quienes creen que esa cualidad se le torna un defecto cuando hace todo lo que le dice Correa para mantenerse en su grupo. Un compañero de causa lo califica como obsecuente. Ricardo asienta en los sinónimos de esa palabra: cumplidor, disciplinado; pero refuta ser manso y sumiso.
Sabe que "el liderazgo está en Rafael Correa, por tanto una decisión de mucha trascendencia no se me ocurriría tomarla sin consultar, y por supuesto hacer lo que él diga".
En su imagen sí manda él. Nadie ha podido convencerlo de mejorarla. Un primo le regaló dos ternos y una camisa para que mejore su aspecto ahora que sale a diario en los medios. No ha comprado ropa para su cargo y usa la que adquiere en un comisariato.
Su ausencia en casa no se percibe porque su esposa Miriam Alcívar, una activista de los derechos de las mujeres, tiene una vida igual de agitada; y su hija María Isabel estudia en una universidad pública de Argentina. Pero ahora que deberá permanecer más tiempo en Quito le pide a diario a su esposa que se vayan juntos a la capital. Ella ya busca trabajo allá para acompañarlo en los cuatro años que Patiño espera estar en el Gobierno, cumpliendo las expectativas de la gente que se ha quedado trabajando en sus ideas, cuando él saltaba a otro escenario.
LO QUE DECLARÓ
- Dos departamentos, uno en av. Olmedo y Lavayen y otro en Urdesa.
- Cinco hectáreas en una hacienda (Yaguachi viejo).
Un auto Chevrolet del año 97.
- Una casa en la playa, cuya propiedad comparte con sus tres hermanos.
- En dos años terminará de pagar un Hyundai 4x4 en un programa tipo autoplan. No ha ofertado ni salido sorteado para que le entreguen el carro. Vive en una propiedad heredada por su esposa.