La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 21 de Enero del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    El Tema
    El especialista
    Piqueo de la semana
    Creciendo
    Interfaz
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Moda
    Destino
    Gastronomía
    BBC Mundo
    Orientación
    Sociedad
    Arte
    Vivienda
    Salud
    Cocina de Patricia
Sociedad 
Alegrías no videntes
ampliar imagen ampliar imagen

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Relacionados
Hellen y Anne, ejemplo de proeza

Disfrutan de la vida igual que cualquiera, aunque sus ojos no puedan ver. Sus sentidos son muy agudos y eso les permite percibir cosas que la clara visión no puede. Son no videntes que nos cuentan lo que les alegra su existencia.

De seguro que sí. Muchos ciegos leerán hoy este artículo. Hoy, mañana, pasado y también la otra semana. Los más tradicionales preferirán los puntitos del sistema braille, un método de lectura para no videntes, en cambio los amantes de la tecnología no se despegarán del computador. "Y es que la cosa es estar informados. Si no lo leemos hoy,  pues lo haremos otro día. Si la noticia es sobre no videntes, de ley que la leemos", comenta Ernesto.

Nunca en su vida ha visto un computador, ni un periódico en vivo y en directo, mas sorprende su habilidad tecnológica. Ernesto Díaz nació ciego, pero con gran capacidad para visualizar lo que muchos con buena visión no pueden. "Mis amigos a veces se sorprenden de mis percepciones. Creo que cuando la gente ve con los ojos de la cara, se olvida de ver con los otros ojos", dice, ... ¿Otros ojos? ¿Existe acaso visión en el resto del cuerpo? Este hombre maduro, de cabello canoso o "noble" como prefiere que le digan, opina que sí.

"Con los sentidos se puede ver de todo. Solo hay que darles mayo uso", comenta y asevera rotundamente que la vida de ellos es tan feliz como lo deseen, pues la ceguera no es sinónimo de tristeza ni de mediocridad.

Imaginar mil cosas
Llegó  a Guayaquil desde la parroquia Sabanilla, cercana a la frontera con Perú. Prefería los números a las letras y estaba seguro de estudiar alguna carrera universitaria relacionada con ciencias exactas, sin embargo,  a los 20 años,  un desprendimiento de retina, cambió sus planes. 

Jaime Sánchez, ahora de 41 años, tuvo que modificar su vida. Aceptar su nueva condición de no vidente no fue fácil, pero es justo en esos momentos en que una persona demuestra la fortaleza y la capacidad de asimilar realidades duras. Así reflexiona Jaime, quien dejó a un lado los números para meterse de lleno en las letras y especializarse como educador de literatura y castellano. 

Actualmente presidente de la Asociación de Ciegos del Guayas, Sánchez mantiene un ritmo diario de mucha actividad. "Primero tuve que ir a la escuela de ciegos y aprender cosas básicas como a leer en sistema braille, cómo orientarme y utilizar el bastón. El resto dependía de mí", relata.

Sobre sus pasatiempos, cuenta que se divierte con todo. Le gusta ir al cine, escuchar música, imaginar mil cosas. Y es que en su caso, la imaginación juega un papel preponderante. "Disfruto mucho de las películas o novelas.  Imagino las escenas y me divierto al máximo". Si de bailar se trata, "le hace a todo": fiestas privadas o discotecas. De vez en cuando unos tragos con los amigos y listo. Los juegos de cuarenta, poker o ajedrez son populares entre ellos. Jaime organiza con algunos amigos  campeonatos nacionales e internacionales en es tas disciplinas.  Practican atletismo, nadan y juegan fútbol acondicionando un balón con algo que haga ruido y los oriente. Pasean en la playa. En fin, no olvidan realizar actividades que los alegre.

La expresión correcta es...
Para ubicar a Roberto Molina casi hay que "rastraerlo", pues su apretada agenda lo tiene  ocupadísimo. Guayaquileño, casado, de 36 años, tiene 4 hijos. Es un  comunicador social, que tiene un negocio de telefonía. Su buen humor y carisma contagia a otros.  Dice que se siente un hombre realizado y agradecido, mientras María, su esposa, recuerda lo coqueto que era en su soltería.

Roberto nació ciego pero "con gran agudeza para los aspectos fundamentales de la vida". Los ritmos tropicales lo ponen a bailar y la música de protesta a reflexionar. Encontró en la computación reales herramientas para superarse y crecer como profesional.  Sin duda, una de sus pasiones es el deporte, y lo demuestra en su programa radial 'Intimidades del deporte', transmitido por radio Súper K800, los sábados en las mañanas.

Comenta que actualmente muchos no videntes buscan cambiar la imagen de los ciegos en la sociedad. Que la gente los conozca como personas trabajadoras, independientes y cultas. "Olvídense de la palabra 'discapacitados', pues está mal utilizada. La palabra correcta es personas con discapacidad. Eso somos nosotros. Tenemos una discapacidad, pero somos tan capaces como el resto".

Lo mismo dice Dolores Ochoa, a quien la diabetes le quitó la visión. No ha perdido el gusto por disfrutar de actividades que la llenen. Tampoco ha perdido a sus amistades de años ni sus pasatiempos preferidos. Ama cantar, aunque sea solo en las reuniones de amigos. Gritar a todo pulmón subida en la montaña rusa o el huracán y sentir la adrenalina pura. "La ceguera no me cambió los gustos. Solo debía decidir si continuaba adelante o me amargaba,  y creo que hice lo correcto". (A.G.)


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados