Ubicado en Dátiles 211 (Urdesa) llama la atención su ubicación esquinera, atraen sus ventanales, su ambiente de suma claridad. La decoración es original sin complicaciones. A la disposición de los clientes se encuentran varios periódicos y revistas.
La cocina es amplia, moderna, soberbiamente iluminada. Allí un equipo importante de cocineros se empeña en conservar a cada plato calidad, presentación original. La carta lujosa de plástico multicolor permite visualizar con precisión el plato que escogeremos.
El coctel oficial de la casa es el pisco sour en seis versiones, pero existen los demás clásicos: martini, piña colada, margarita, daiquirí y como 27 más. Si les gusta lo dulce prueben el coctel casero The News (helado de vainilla, amaretto y licor de cacao) o el dulce-fuerte Apple Martini. Cada coctel gira alrededor de $ 4,50.
Es notable y digna de ser adoptada por otros restaurantes la idea de bajar al máximo el precio de los vinos para incentivar a los clientes. Un muy buen vino chileno o argentino (Norton, Navarro Correas, Cono Sur, Montes), un Chianti, un Faustino, se pueden conseguir a menos de 20 dólares la botella. Un espumante español como el Freixenet sale a $ 23.
Una sección de la carta propone especialidades peruanas: causas, papas, yuquitas rellenas con queso y huancaína, anticuchos, tamalitos de garbanzos. Recomiendo las causas de rocoto (un tipo de ají) con pulpitos a la parrilla, las de cilantro con aguacate y camarones marinados a la plancha, los tiraditos de corvina o lenguado marinados en limón, el ‘piqueo’ marino entre otros manjares.
Los aficionados a las ensaladas estarán de plácemes con 21 posibilidades. Verán en el menú el aspecto real de su plato, pues las fotografías son excelentes.
Hay doce tipos de pizzas, la selección de pastas resulta de buen gusto. Recomiendo los ravioles de champiñones, prosciutto y funghi porcini (una variedad de hongo italiano) todo bañado en salsa de crema, los fettuccini en salsa de camarones.
Los platos fuertes suelen ubicarse debajo de los $ 10, las ensaladas entre $ 6 y $ 7, un lomo a las tres pimientas sale a $ 8,60.
Pueden optar por una carne argentina a la parrilla, las deliciosas variaciones sobre el tema del pollo (con queso brie, con pistachos y pasas, teriyaki, cordon bleu), el filete de lenguado con salsa oriental. Para quienes prefieren un sándwich, recomiendo el club que resulta ser una comida completa, pero hay veinte variedades como para orientar su gusto personal. No se ha descuidado el rubro de los postres.
Los pasteleros, de muy buenas manos, proponen locuras para los amantes del chocolate, las manzanas, pero preferí probar el mousse (espuma) de lúcuma, curiosa fruta que no resulta buena cuando se la come cruda pero se vuelve deliciosa en pastelería. La llamada “demencia de chocolate” es un delirio sobre el tema. Pero no dejen a un lado la crepe suchard rellena con helado de vainilla, cubierta con salsa de chocolate, pralines, crema chantilly.
Pueden rematar con capuchino, mocaccino, en mi caso un sabroso espresso.
Epicuro notó cierta lentitud en el servicio de las diversas mesas pero recuerden que -siempre que no llegue a la exageración- la espera indica que cada plato se prepara especialmente par usted, no sale de congelación, refrigeración, elaboración en serie.
Recomiendo absolutamente este sitio en el que no encontré mayores fallas sino buena atención y excelente relación entre calidad y precios. Goza ya de un gran prestigio.