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Arte 
Henri Matisse, el pintor como escultor
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La Serpentina, 1909.
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Biografía
¿Las Fieras?

Una muestra que se presentará del 21 de enero al 29 de abril tendrá como protagonista la obra de este pintor francés líder del fauvismo. La exhibición es en conjunto con el Museo de Arte de Dallas y el Centro de Escultura Nasher.

Es uno de los primeros artistas del vigésimo siglo, Henri Matisse, el amo del color y de la forma, debido a sus vibrantes pinturas y recortes coloridos, pero él era también un escultor realizado que empujó los límites de la abstracción a través de la arcilla.

Matisse: El pintor como escultor es el nombre de la muestra, la primera en EE.UU. que presenta las esculturas del artista en más de dos décadas, que  también incluye sus trabajos más significativas junto a su obra de renombrado  pintor.

Más de cien trabajos importantes de colecciones públicas y privadas de todo del mundo explorarán el desarrollo del estilo escultural de Matisse, la importancia del medio a su identidad artística, y cómo el artista fue influenciado por los contemporáneos tales como Auguste Rodin, Pablo Picasso y Constantin Brancusi.

Marcado por el arte
Antes de encontrar su camino, en 1905, la formación de Matisse está presidida por tres influencias fundamentales: la de Cézzane y su obsesión por restituir al cuadro la solidez estructural que había perdido con el impresionismo; la de Gauguin, cuyas pinturas de la época Pont Aven son referencia insoslayable para entender la gramática superficial del color del Matisse maduro; y la de Van Gogh, primer ejemplo de la pintura moderna en el que el color se libera del tono local del motivo.

La exposición se complementa con una selección de trabajos relacionados sobre  papel,  pinturas, collages y fotografías originales del artista ilustrados pródigamente en el libro Matisse: El pintor como escultor. En él se  ven más de cuarenta esculturas, pinturas, dibujos, impresiones y collages.

Su inspiración
Entre las muchas cosas que vemos de Matisse en su obra, destaca el vitalismo que la impregna. Primero, la pintura de Matisse llegó a ser -y no solo a parecer-  una expresión directa de la vida sensible. La pintura viene del contacto de los sentidos con el mundo y aparece como una respuesta que el artista formula usando un lenguaje cuyo elemento central es el color.

Para Matisse, lo esencial es justamente el elemento cromático de la pintura, es decir, la vitalidad de lo sensible, expresándose rápidamente en la creación y organización de superficies coloreadas. Él dijo que "el fauvismo es la parte viviente de los maestros, sobre todo de los coloristas". Los Fauves (las fieras) respaldaron una aceptación irónica de la vida en el plano de la expresión, elevado por ellos a la categoría de actitud primera del espíritu.

De ahí mismo arranca la trascendencia que Matisse restituye a lo decorativo, considerado como simple adorno por la estética plástica tradicional. Pero, si se entiende a la pintura como vida sensible, y al color como su medio, cambiará la significación que se atribuye a lo decorativo, dado que su creación habrá de adquirir el carácter necesario de aquellas actividades que son impuestas por la naturaleza misma del espíritu humano.

Decora, juega con el color y secundariamente con la línea, llevado por un impulso tan espontáneo y tan insustituible como el que lo lleva a cantar. Tal vez sea ese el sentido de la afirmación de Matisse, cuando asegura que expresión y decoración son lo mismo.

'Amo del color'
Para él, el color es el que da entidad a la pintura, el color puede desempeñar el papel de dibujo, de perspectiva, de sombra, de volumen. Observa que la vida es color y lo plasma en su pintura. La supresión de sombras y su sustitución por colores puros hace que la pintura brille más que nunca. Matisse dibuja con el color y lo distribuye en el espacio de modo que este quede sugerido sin que se produzcan las deformaciones de la perspectiva.

El arte de Matisse es amable, de gran luminosidad, apacible, pero no por ello ingenuo, sino de gran virtuosismo e inteligencia. Sus ventanas se abren al silencio, y la luminosidad no provoca sombras, ni degradaciones, sino que se mantiene en un estado de plenitud y de serenidad que oculta el esfuerzo realizado. En sus obras vuelca la alegría de la meditación, exenta de inquietudes. Su obra es un resultado de orden, imaginación, disciplina y libertad.

Propone un arte calmado que reconforte al hombre fatigado, que lo serene. Su espíritu domina sobre la obra. Su arte es un camino hacia la profundidad de sí mismo. Llegados a esta meta, descubrimos el silencio.
Fuente: www.ibiblio.org


Es agradable ver cómo un buen poeta transporta la imaginación de otro artista, permitiéndole crear su propio equivalente de la poesía. El artista plástico debe trabajar libremente, enriqueciendo su propia sensibilidad mediante el contacto con el poeta que va a ilustrar".
Henri Matisse


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