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Pero si en efecto el Ministerio Público queda en acefalía, estará de nuevo planteado el problema de escoger a la persona adecuada.
El candidato seleccionado deberá ser por supuesto un conocedor profundo del Derecho, pero ante todo un profesional intachable, cuya honestidad e independencia no pueda ser puesta en duda.
No serán suficientes los títulos, certificados de buena conducta y listas de libros publicados; lo fundamental es que sus apellidos sean sinónimo de credibilidad.
Nombres ilustres hay muchos, así que la única dificultad posible sería que el Congreso insista en profundizar el malestar ciudadano. Si de verdad los diputados de la mayoría consideran que una Asamblea Constituyente es innecesaria, que lo demuestren con gestos como este.
Entendemos que algunos dirigentes partidistas tengan temor de que el Ministerio Fiscal sea utilizado como arma de persecución; pero la mejor manera de evitarlo no es poner allí a un compadre. Más civilizado y eficiente es encargarle la tarea a un hombre justo. |