La interrogante más delicada respecto al resurgimiento del talibán en Quetta, en la frontera entre Afganistán y Paquistán, es ésta: ¿Han fomentado las agencias de inteligencia paquistaníes la insurgencia islámica?
El gobierno de Paquistán rechaza contundentemente la denuncia e insiste en que está enteramente comprometido a ayudar a las fuerzas estadounidenses y de la OTAN a triunfar contra los militantes talibanes que fueron expulsados del poder en Afganistán, en 2001.
Los diplomáticos occidentales en ambos países y las figuras de oposición paquistaníes aseguran que las agencias de inteligencia de Paquistán apoyan una restauración del talibán, motivadas no sólo por el fervor islámico sino también por una creencia de que el movimiento jihadista les permite ejercer mayor influencia en el flanco occidental de Paquistán.
Más de dos semanas de realizar reportes a lo largo de la frontera paquistaní y docenas de entrevistas con residentes en ambos lados de la permeable frontera, dejaron poca duda de que Quetta es una base importante para el talibán, y descubrieron muchas señales de que las autoridades paquistaníes alientan a los insurgentes, si no es que los patrocinan.
Un ex comandante talibán comentó que había sido encarcelado por funcionarios de inteligencia paquistaníes porque no accedió a ir a Afganistán a combatir.
Dijo que, para consumo occidental y local, su arresto había sido presentado como parte de la campaña de acción enérgica contra el talibán en Paquistán.
Antiguos miembros del talibán que se han negado a combatir en Afganistán han sido arrestados, o incluso misteriosamente asesinados, después de resistir la presión para reenlistarse en el talibán, indicaron patriarcas tribales paquistaníes y afganos.
"Los paquistaníes apoyan activamente al talibán", aseguró un diplomático occidental en una entrevista, en Kabul. Dijo que había visto un reporte de inteligencia de una reunión reciente en la frontera afgana entre un comandante talibán de alto rango y un coronel jubilado de la Inteligencia Inter-Servicios paquistaní.
La evidencia es dada en susurros llenos de miedo, y es anecdótica. Los paquistaníes y afganos entrevistados en la frontera, temerosos del largo brazo de las agencias de inteligencia de Paquistán, rogaron no serían identificados.
En Jamiya Islamiya, una escuela religiosa, en Quetta, las lealtades talibanes están en flagrante exhibición, y los residentes dicen que los estudiantes han ido, con la bendición de sus maestros, a morir en bombazos suicidas en Afganistán.
Durante décadas, las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia paquistaníes han utilizado a los partidos religiosos como un instrumento conveniente para mantener a raya a los opositores políticos nacionales y para aventuras de política exterior, declaró Husain Haqqani, ex asesor de varios primeros ministros de Paquistán y autor de un libro sobre la relación entre los islamistas y las fuerzas de seguridad paquistaníes.
En Pashtunabad, barrio populoso de altos muros hechos con ladrillos de arcilla y calles estrechas, en Quetta, los vínculos del gobierno, los partidos religiosos y los comandantes talibanes con una madrasa local, o escuela islámica, apenas si son disimulados, declaró un miembro del partido de Oposición local que vive allí. El Presidente Pervez Musharraf depende del partido religioso Jamiat Ulema- i-Islam, que domina esta provincia, Baluchistán, como un importante socio en los parlamentos provincial y nacional.
Maulvi Noor Muhammad, representante de ese partido en la Asamblea Nacional, negó darles a los militantes apoyo logístico.
"Sólo damos apoyo moral", dijo. "Rezamos porque tengan éxito a expulsar las tropas extranjeras de Afganistán".
Funcionarios de la OTAN y diplomáticos occidentales en Afganistán se han mostrado cada vez más críticos de Paquistán por permitirle al talibán operar desde su país, lo que ha dado una ventaja a la insurgencia en el sur de Afganistán. En septiembre, el general James L. Jones, entonces comandante supremo de la OTAN, dijo al Comité de Relaciones Exteriores del Senado que Quetta seguía siendo el centro de operaciones del movimiento talibán.
"Si hay talibanes en Quetta, son pocos", aseguró Tariq Azim Khan, Ministro de Información y Difusión de Paquistán. "Puede contarlos con los dedos de la mano".