Amina Masood Janjua ha peleado por saber algo del destino de su esposo desde que él desapareció de una estación de autobuses en Rawalpindi, en julio de 2005. En meses recientes, ella, sus dos hijos adolescentes y su hija de once años han iniciado una campaña de peticiones en tribunales, protestas y comunicados de prensa.
Más de 30 familias de otros hombres desaparecidos se le han unido, todos en busca de localizar a cientos de personas que, según ellos lo que ellos y grupos de derechos humanos, se han "extraviado" en años recientes en manos de las temidas agencias de inteligencia del país.
La Comisión de Derechos Humanos de Paquistán, grupo independiente, calcula que 400 ciudadanos han sido secuestrados y detenidos en todo el país desde 2001.
Amnistía Internacional dice que muchos se han visto envueltos en una campaña contra personas sospechosas de ser extremistas y terroristas. Algunos acusan al gobierno de usar el pretexto de la guerra contra el terrorismo para tomar medidas contra sus opositores.
Además de algunos vinculados con grupos extremistas, entre los desaparecidos hay críticos del gobierno, nacionalistas, periodistas, científicos, investigadores y trabajadores sociales y políticos, afirman los grupos. Janjua dice que ha recopilado una lista de 115 personas desaparecidas y que ésta podría crecer a medida que más familias desarrollan el valor para hablar.
Los funcionarios paquistaníes niegan estar involucrados en detenciones extrajudiciales o conocer el paradero de los hombres.
Un juez de la Corte Suprema recientemente ordenó al gobierno que acelerara el proceso para encontrar a 41 hombres catalogados como desaparecidos por Janjua y sus simpatizantes después de que el tribunal acogió sus casos, en octubre, en una decisión sin precedentes.
En la audiencia en el tribunal, el gobierno reconoció que había encontrado a 25 de los 41 hombres "que ahora están libres", de acuerdo con Nasir Saeed Sheikh, subprocurador general, aunque se negó a decir de dónde habían sido liberados.
Janjua y otros denunciaron que los hombres habían sido retenidos en centros de detención y en casas seguras de inteligencia militar, aunque la mayoría de los liberados se mostraba renuente a hablar de sus experiencias. Janjua sostuvo que sólo 18 personas habían sido liberadas.
Su esposo, Masood Ahmed Janjua, de 45 años, educador y hombre de negocios, no estaba entre ellos. Sheikh dijo a la corte que, de acuerdo con un reporte del Ministerio del Interior, todas las agencias de inteligencia negaron haberlo detenido.
I.A. Rahman, director de la Comisión de Derechos Humanos de Paquistán, dijo que el gobierno usaba la pantalla de una guerra contra el terrorismo para pisotear la ley. "Estados inestables como Paquistán aprovechan al máximo la 'guerra contra el terrorismo'", comentó. El gobierno usaba la campaña antiterrorismo para tomar medidas contra sus oponentes y críticos, particularmente en Baluchistán, dijo, donde las fuerzas gubernamentales luchan contra una insurrección nacionalista.
Algunos de los liberados, como Muhammad Tariq, de 35 años, han vuelto a casa. Él es uno de los pocos dispuestos a hablar. Tariq reconoce que anteriormente era parte de Jaish-e-Muhammad, grupo extremista prohibido, aunque señala que sólo daba dinero al grupo y no era un miembro activo.
Tariq, dueño de un negocio en Gujranwala que vende tubería de fierro, fue "levantado en plena luz del día el 14 de junio de 2004, por alrededor de una docena de hombres vestidos de civil y comandos de policía de élite", afirmó Nizamud Din, su padre.
El Presidente Pervez Musharraf incluso hizo alusión al caso, sin mencionar a Tariq por nombre, en su libro "En la línea de fuego" respecto a un fallido intento de asesinato ocurrido en diciembre de 2003, afirmó Din.
Musharraf escribió que una persona de Gujranwala dio refugio a Abu Faraj al- Libbi, líder número tres de Al Qaeda. Fue arrestado en Paquistán en mayo de 2005 y acusado de organizar el fallido asesinato. "Son tonterías", dijo Tariq. "No hay tal vínculo. Ni siquiera conozco a Libbi".
Afirmó que lo mantuvieron en una celda de 1 x 2 metros, fue interrogado por funcionarios militares paquistaníes y soportó "todo tipo de torturas inimaginables".
Fue liberado el 27 de noviembre y nunca fue llevado ante un tribunal, según dijo. Din y Tariq creen que su liberación fue resultado de la presión del grupo de Janjua y el caso de la Suprema Corte. Janjua espera que su esposo regrese pronto de la misma manera.