Como muchos inmigrantes ilegales, Javier Huete no se atrevió a planear un viaje a casa en la temporada navideña por temor a no poder volver a entrar a Estados Unidos. De todos modos pudo ver a su madre, sus suegros y sus primos, residentes de Honduras, gracias a los servicios de video conferencias proporcionados en un local de Order Express, en Houston.
Order Express, empresa de cobro de cheques y transferencias de dinero, con sede en Michoacán, México, ofrece servicios de video conferencias en una docena de sus 300 locales en todo Estados Unidos y América Latina. Huete, chofer de un camión repartidor, dijo: "Hablo por teléfono con mi familia a cada rato, pero con esto pueden ver a los niños".
Durante la video conferencia, de 40 minutos de duración, con una docena de sus parientes reunidos en un Order Express, en Honduras, la hija menor de Huete no se mantenía quieta en su regazo y su hija de cuatro años tenía la nariz casi pegada a un televisor de pantalla plana de 60 pulgadas en el que la imagen de su abuela, con lágrimas en los ojos, decía "¡qué bonita!" Normalmente, una visita de media hora cuesta 40 dólares, aunque Huete recibió diez minutos más porque hubo problemas iniciales para establecer la conexión.
Debido al reforzamiento en el control fronterizo desde el 11 de septiembre, un mayor acceso de banda ancha y equipo de video a menor costo, cada vez más negocios ofrecen servicios de video conferencias para reunir a inmigrantes con sus familias. Ubicados casi siempre en lugares frecuentados por inmigrantes, como operaciones de transferencias de dinero u oficinas consulares, este tipo de servicios con frecuencia están reservados con semanas de anticipación. Iván Fernando Rojas, dueño de A Tu Alcance, pequeño negocio de video conferencias en los suburbios de Nueva York, dijo haber tenido completamente reservados todos los días de las últimas dos semanas de diciembre.
Tales negocios frecuentemente son manejados por inmigrantes como Rojas, quien es de Colombia: "Sé lo que se siente estar en un país sin tu familia". Inició A Tu Alcance en 2004, con dinero que ahorró limpiandoedificios de oficinas: "Se me ocurrió la idea hace doce años cuando limpiaba equipo de video conferencias en una oficina". En ese entonces, la tecnología costaba entre diez mil y veinte mil dólares. Hoy, un equipo de video conferencias completo cuesta desde dos mil dólares, de acuerdo con Laura Shay, directora de marketing en Polycom.
"Éste no fue un modelo de negocios exitoso hasta hace poco, porque ahora el equipo está más al alcance del bolsillo y también hay una amplia disponibilidad de las conexiones de Internet por cable que se necesitan tener en ambos lados, aquí y allá", dijo Charlie Macli, vicepresidente de ventas y marketing en IVCi, proveedora de servicios de comunicaciones y redes de video, en Hauppauge, Nueva York.
Aunque la mayoría de los negocios de video conferencias tienden a ser operaciones pequeñas sin sucursales, una compañía llamada AmigoLatino tiene locales en ocho ciudades con grandes comunidades hispanas, entre ellas Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Miami. También tiene filiales en ocho países latinoamericanos y España. Amigo- Latino, además, supervisa las video conferencias en locales de Order Express como el de Houston, donde Huete se comunicó con su familia en Honduras.
El costo de este tipo de reuniones virtuales varía de 80 a 120 dólares la hora, según el país de América Latina de que se trate. Ése es un precio mucho menor que en lugares como FedEx Kinkos, que cobra entre 265 y 350 dólares.
Los inmigrantes hispanos normalmente no tienen computadoras en casa y menos el tipo de computadoras sofisticadas y el acceso de banda ancha necesarios para tener una transmisión y recepción de video en vivo.
"La forma en la que la mayoría de las computadoras destina energía a las imágenes es menor a lo que se necesita para obtener una buena calidad", dijo Elliot Gold, presidente de Telespan, empresa que proporciona análisis de mercado de la industria de las teleconferencias y las videoconferencias. "La imagen se vuelve muy granulada cuando se amplía en una pantalla grande". Dijo que el equipo es la mejor opción para obtener una experiencia "como si la otra persona estuviera en la habitación con uno".
Y eso es lo que quieren los inmigrantes nostálgicos, como Huete. "Es tan bueno sentir como si la familia estuviera en el mismo lugar".