La visión de Leonardo da Vinci del vuelo mecánico, en el siglo XV, aparentemente nunca incluyó alas fijas ayudadas por hélices o motores de propulsión. Su principal inspiración fueron las aves.
Más de 500 años después, WowWee, compañía de robótica y productos de entretenimiento, comparte esa visión.
El próximo mes, planea lanzar al mercado un ornitóptero funcional, artefacto que vuela como un ave; en este caso, un juguete controlado por radio que bate mecánicamente sus alas.
La inspiración, además del trabajo de Leonardo, es un insecto, señaló Sean Frawley, de 22 años, inventor del juguete FlyTech Dragonfly (Libélula de Alta Tecnología de Vuelo).
"La gente ha experimentado en todo el mundo con este tipo de cosas", dijo Frawley, gerente de proyecto para WowWee, en una entrevista telefónica desde las oficinas de la compañía, en Hong Kong.
El Dragonfly robótico no es precisamente el único que usa tecnologías que hoy le brindan habilidades extraordinarias para volar, flotar, caminar y rodar a una nueva generación de juguetes, de forma inimaginable hace sólo unos años.
"¿Hay una revolución?", preguntó Gene Khasminsky, director de diseño para Interactive Toy Concepts, fabricante canadiense del Micro Mosquito, helicóptero del tamaño de la palma de la mano, controlado por radio, que cuesta unos 70 dólares.
"Creo que en la actualidad hay un impulso de nuestra industria para levantar a los niños del sofá donde juegan videojuegos", expresó Khasminsky en entrevista telefónica.
Mattel, propietario de Tyco, le apuesta a un vehículo de tres ruedas controlado por radio que llama el Tyco R/C Terrainiac. Programado para salir a la venta en el verano, con un precio de unos 80 dólares, el Terrainiac es impulsado por una sola rueda trasera que es, en realidad, una compleja pelota con diseño en relieve.
George Benz, director de marketing de Tyco Radio Control, dijo que el juguete funcionará en prácticamente todo terreno, entre ellos el agua.
Sin embargo, de todas las innovaciones de las que hacen alarde los vehículos de juguete hoy en día, las más impresionantes han sido reservadas para los que vuelan.
Jakks Pacific ofrece una ala voladora controlada por radio llamada XPV, o Xtreme Performance Vehicle, que cuesta 60 dólares. La nave puede volar a una altura tan elevada como la de un edificio de 20 pisos.
Uno de los factores que más han ayudado al vuelo de bajo costo y controlado a distancia han sido las nuevas baterías ligeras, indicó Frawley. Destacó que el predecesor del Dragonfly, un kit que él diseñó y vendió de adolescente, era más eficiente en energía.
Era impulsado con ligas de hule.