La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 18 de Febrero del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    El Tema
    El especialista
    Piqueo de la semana
    Creciendo
    Interfaz
    Gente de cine
    Destino
    Decoración
    Estilos
    Gastronomía
    El Cuarto Ojo
    Sociedad
    Música
    Libros
    Religión
    Cocina de Patricia
Creciendo 
¡La moda también tiraniza a los niños!
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Ángela Marulanda | www.angelamarulanda.com

Hasta hace no mucho tiempo a los niños se les compraba ropa (o heredaban la de sus hermanos mayores) sólo cuando la que tenían les quedaba pequeña o se acababa por tanto uso.

Pero ahora los hijos, desde muy pequeños, exigen estar al son de la moda por lo que hay que vivir comprándoles lo que quieren aunque no lo necesiten.

No cabe duda que los tentáculos del consumismo ya han atrapado a los niños como lo indica el apogeo de la "ropa de marca" infantil durante la última década. Esto significa que los menores de edad también están hoy sujetos a la tiranía de la moda y que, al igual que los adultos, la ropa es para ellos, no un artículo para abrigarse, sino ante todo un adorno que ratifica su "status" en la sociedad. 

Todo parece indicar que nuestros hijos desde pequeños han sido contaminados por la idea de que  para "ser alguien" tienen que estar al día tanto en el vestir como en el actuar, y que temen que sus compañeros los rechacen si no lucen como todos. No cabe duda que la publicidad dirigida a los menores de edad ha logrado convencerlos de los supuestos encantos de la riqueza y de la importancia de demostrarlo en su forma de vestir y de vivir. 

Lo grave no es sólo que desde la infancia ellos ya sean parte activa del mercado de consumo, sino que también vivan agobiados por las frivolidades de un mundo en que cuenta más la apariencia que la esencia. Y somos los padres los que apoyamos esta locura.

Si no queremos seguir apoyando las industrias que se lucran alimentando en nuestros hijos un desaforado interés en tenerlo todo y continuar bajo el yugo de sus crecientes exigencias es hora de hacer un alto y dejar de patrocinar lo que destruye ese delicioso desapego por la apariencia propio de la "mejor etapa de la vida".

Un primer paso puede ser alejar a los niños de los medios y de los ambientes que los emboban con la frivolidad, comprarles sólo la ropa apropiada que necesitan y fomentarles actividades e intereses propios para su edad. 

Cuando complacemos a los hijos comprándoles la ropa de "pseudoadultos" que exigen no sólo los apoyamos a actuar como grandes por lo que estamos acabando con los encantos de su infancia sino que impedimos que se ocupen de lo propio de la niñez como es jugar, correr, explorar y gozar.

Y lo peor es que, al permitir que nuestros niños vistan como lo que no son, será difícil que sueñen y actúen como lo que sí son: ¡niños!


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados