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Montalvo y la Constituyente |
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Muerto García Moreno se eligió nuevo presidente a don Antonio Borrero, quien como candidato respaldado por las fuerzas liberales triunfó en las elecciones.
Montalvo, que seguía en su destierro en Ipiales, regresó de inmediato a Quito y pidió ser recibido por Borrero. Una vez en su despacho, como estrategia del Gobierno propuso dos acciones importantes. El Cosmopolita relata así la entrevista: "Se combino conmigo en nombrar ministro a don Pedro Carbo. 'Con esto se salva usted de la revolución -le dije-; los liberales tendrán una prenda y los guayaquileños quedarán satisfechos'. '¿Cree usted en revolución?', me dijo con ironía. 'Estoy seguro de ello', repliqué. Tuvo miedo el Presidente, y me dijo: 'Proponga usted por la imprenta la combinación, y yo extenderé el nombramiento'. Propuse la combinación; él extendió el nombramiento. en otra persona, adversa al partido Liberal". He aquí cómo actuó.
La segunda estrategia propuesta era convocar a la Convención Nacional, como era el clamor generalizado en el país, pues el momento era el más propicio para terminar con la llamada 'Carta de la Esclavitud', que años antes impuso García Moreno.
Por desgracia Borrero, mandatario pusilánime y sin clara visión política del futuro, temeroso de que una Constituyente pudiese no reelegirlo presidente, y esgrimiendo en forma inhábil el pretexto de que al posesionarse de Presidente de la República había jurado defender su Constitución y sus leyes, se negó a convocar una Convención como lo exigían la razón, la salud de la patria, su paz y su futuro.
Y aclaro, la revolución se vino, pero no como querían los sectores progresistas. Un militar felón y de tristes antecedentes, Veintemilla, aprovecha el descontento popular para declarar la "revolución liberal" y se declara en Guayaquil Jefe Supremo. Veintemilla era el Comandante General de la guarnición de Guayaquil. Ocho días antes envió una carta a Borrero asegurándole su lealtad y su disposición de defender al Gobierno. Veintemilla, esa misma noche, desterró de nuevo a Montalvo e inició la guerra civil. En las batallas de Galto y los Molinos quedaron más de mil cadáveres. Pero él entró triunfante en Quito.
Montalvo escribió: "Nuestras previsiones se presentan ahora en forma de hechos: habíamos insinuado al principio que Veintemilla no querría sujetarse a la Constitución y las leyes, aun cuando él las mandase hacer a su antojo. Este hombre no nació para presidente constitucional, sino para dueño del pueblo que por altos juicios de Dios ha venido a caer en sus manos. Muy culpable debe de ser esta miserable nación, si va de tiranía en tiranía, de dictadura en dictadura, cuando pensó que iba a redimirse mediante los esfuerzos de gran parte de ella, se encuentra al abrir los ojos presa otra vez, de la dictadura".
La convocatoria a Constituyente, en buena hora, aprobada por el Congreso, en días pasados, ha evitado al Ecuador, quién sabe, que se repitan trágicos ejemplos históricos. |
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