Con dos derrotas seguidas, una ante el Valencia en liga y el doloroso tropiezo 1-2 ante Liverpool del miércoles, que compromete sus opciones en la Liga de Campeones de Europa, el FC Barcelona dejó en evidencia la extensión de su crisis interna, más allá del 'caso Eto'o'.
Las caras de los jugadores tras el desastre contra los 'Reds' que entrena el español Rafael Benítez lo decían todo. Se acabó el suspense: el Barça, vigente campeón, lo tendrá muy difícil para defender su título dentro de quince días en Anfield Road salvo que se produzca un milagro.
Pero esta temporada el Barcelona no parece estar en condiciones de hacer milagros. Este fracaso simboliza una temporada de altibajos para un equipo azulgrana que, a pesar de todo, sigue siendo el líder de la liga española.
Y es que la primera derrota de los hombres de Frank Rijkaard en el Camp Nou en la Liga de Campeones desde abril de 2003, la primera como local en todos sus partidos de esta temporada, paradójicamente no es una sorpresa tan grande.
Ya habían aparecido los primeros signos, incluso antes de la derrota por 2-1 ante el Valencia tres días antes de recibir al Liverpool. Los accidentes se iban acumulando demasiado peligrosa y sistemáticamente como para no ver que se avecinaba un mal momento.
Derrotados en la Supercopa de Europa 3-0 por el Sevilla al comienzo de la campaña y luego en la final del Mundial de Clubes por el Internacional de Porto Alegre, el Barça fue alcanzado por los andaluces en cabeza de la liga el pasado fin de semana y el Zaragoza puede dejarlos fuera de la Copa del Rey.
La inestabilidad de los barcelonistas, con un juego sólo a veces brillante y privado durante semanas del argentino Lionel Messi y del camerunés Samuel Eto'o, es patente esta temporada. Las incendiarias declaraciones de Eto'o sobre Rijkaard, criticando de paso a su compañero Ronaldinho, no ayudaron.
A pesar de todas sus estrellas, el Barça es incapaz de recuperar su gran juego del año pasado, en una campaña que culminó en el techo de Europa, y falla en todas sus grandes citas. Es ante todo en su juego donde se revela su crisis más profunda, al margen de los problemas internos.
No por casualidad Johan Cruyff, ex jugador y técnico blaugrana, habló del "fin de un ciclo" tras el 'caso Eto'o', dando a entender que pronto tendrá que separarse la pareja que forman el camerunés y Ronaldinho.
El Barça ya no da tanto miedo, ya no logra - como se vio contra los 'Reds' y contra el Valencia- imponer su juego durante 90 minutos.
La ausencia de Eto'o es aún más perjudicial que su rabieta, considerando que a estas alturas había marcado más de 20 goles hace un año. Aunque no se puede pensar que su regreso resolverá todos los problemas de un plumazo.
¿Cómo remediar esta situación? Sin duda empezando por la autocrítica, como entendieron los jugadores, que uno tras otro hacían mea culpa tras el partido.
Aunque la Liga de Campeones queda ahora muy lejos, todo no está perdido para los azulgrana, que pueden ganar de nuevo la liga española. "El Barcelona puede ganar el campeonato español, es todo lo que puedo decir", declaraba amablemente Benítez tras el partido.
Pero, en cualquier caso, esta temporada dejará marcado al Barça, donde el verano será el momento de los cambios profundos que son ya indispensables.