Si observa en en sus piernas algunas venas abultadas y le producen hincones, dolor, pesadez, hinchazón y calambres, tenga cuidado, porque su problema se llama várices.
El papel de las venas es conducir la sangre desde la periferia hacia el corazón; al contrario de las arterias, que la impulsan desde el corazón hacia la periferia.
Cuando una vena se dilata a causa de la pérdida de elasticidad y tonicidad muscular, se vuelve insuficiente y se produce un reflujo venoso, porque las válvulas que hay en su interior se dañan, originando una várice. Y si no es tratada puede desencadenar en una úlcera varicosa o una tromboflebitis (coágulos que viajan hacia el pulmón).
"Las venas se rompen por causas hereditarias, embarazos múltiples, factores hormonales, obesidad o estar parado de manera prolongada. Estas dilataciones varicosas pueden ser visibles y de diferentes tamaños. Las más pequeñas se las conoce como telangiectasias o "arañitas", dice el flebólogo y linfólogo Ernesto Intriago Giler, presidente fundador de la Sociedad Ecuatoriana de Flebolinfología y Microcirculación.
Nuevos tratamientos
Existen nuevos métodos para tratar las várices y sus consecuencias, al mismo tiempo que mejora la parte estética. Cada opción de tratamiento, según Intriago, se adapta a los diferentes grados de enfermedad y requerimiento. Conózcalos a continuación.
Endoláser
Se usa para tratar las várices tronculares (safenas internas -situada desde la cara interna del tobillo hasta la ingle-), las externas (atrás del talón hasta detrás del hueso de la rodilla) y las colaterales (piernas). Su función no es extirparlas, como sucede con la cirugía abierta, sino cerrarlas para que la circulación de la sangre fluya por las venas profundas y superficiales sanas.
El procedimiento es minímamente invasivo realizado con anestesia local en el trayecto varicoso y se usa un equipo láser quirúrgico de última generación que transmite la energía calórica a través de una fibra quirúrgica de sílice.
El método consiste en introducir dentro de la várice un catéter (manguerita) con una fibra óptica de láser llevándola hasta el punto más alto del reflujo venoso (ingle). Luego se verifica mediante un aparato llamado Ecodoppler (ultrasonografía) donde está situada la fibra y se realiza el tratamiento.
El láser produce un cierre de la pared interna de la várices que causa posteriormente una retracción, fibrosis (endurecimiento) y la reabsorción de estas. Al cabo de unas horas el paciente debe caminar y se va a su casa. Pero necesita un control a las 48 horas, después de una semana y al mes.
Fotodinámica con láser
Se utiliza para tratar las várices de mediano calibre llamadas varículas y las telangiectasias, con ayuda de un láser vascular transdérmico que atraviesa la piel sin dañarla.
Esta terapia cumple dos funciones. La primera introducir un medicamento esclerosante (endurecen el vaso) con una aguja y la segunda, beneficiarse de la acción del láser sobre la capa externa de la várice. En ambos casos el objetivo es cerrar la várice dilatada.
Se realiza en varias sesiones según la cantidad de várices por tratarse y con un intervalo de 30 días aproximadamente. Es ambulatoria, no necesita reposo y puede continuar con sus actividades habituales.
Bioestimulación con láser
Se emplea para regenerar el tejido ulcerado de las piernas por las várices, especialmente en la cara interna del tobillo. Estas comienzan con pequeñas lesiones que al no recibir tratamiento se irán extendiendo en superficie y profundidad hasta dejar al descubierto músculos, tendones y algunas partes óseas. A veces puede ser invalidante.
El láser causa una acción analgésica, regeneradora de tejido, una rápida vasodilatación y estimulación del colágeno (sustancia que contribuye a la formación del tejido de la piel) obteniéndose una granulación con el posterior cierre de la misma, acompañada del tratamiento de la várice insuficiente que la originó.
Ecoesclerosis con microespuma
Está indicado en pacientes que ya fueron operados de várices y presentan una recidiva varicosa. Es un procedimiento ambulatorio especialmente para pacientes mayores de 60 años que no desean ser sometidos a una nueva cirugía.
Se utiliza un ecodopleer para visualizar el trayecto de la várice enferma y se prepara una microespusa esclerosante, cuya función es producir un vaso espasmo y cerrar la várice. Luego se colocan vendajes por 48 horas y se sugiere utilizar una media de várices por dos meses. El resultado se logra con alrededor de tres sesiones, dependiendo del estado de cada paciente.