Su mejor faceta fue el sello humano que le imprimió
a sus actos. El beisbolista puertorriqueño falleció en un accidente de aviación cuando llevaba ayuda a los damnificados del terremoto de Nicaragua, en 1972.
Nació en Carolina, Puerto Rico, y fue el menor de ocho hermanos. Conoció de cerca la pobreza. Introvertido, pero buen estudiante, poseía talento natural para los deportes. Estupendo como lanzador de jabalina, en salto alto y triple, también en 400 metros planos, en softbol y bueno en el béisbol. El 9 de octubre de 1952 firmó para jugar profesionalmente con los Cangrejeros de Santurse.
En 1955 Roberto Clemente ya estaba en las Grandes Ligas con los Piratas de Pittsburgh, con los que tuvo 18 temporadas consecutivas.
Jugó 2.436 partidos, consumió 9.454 turnos al bate, conectó 240 jonrones, anotó 1.416 carreras. Ganó cuatro títulos de Mejor Bateador, conquistó doce trofeos Guantes de Oro y concurrió a doce Juegos de Estrellas jugando en el jardín derecho.
Su mejor faceta fue el sesgo humano que le imprimió a todas sus actuaciones.
Roberto Clemente fue un luchador que no admitía segregaciones raciales. En la Serie Mundial de 1972 se echó el equipo al hombro y resultó clave para ganar el Clásico de Octubre y fue elegido Jugador Más Valioso. En su último turno al bate de la campaña regular de ese año disparó su hit 3.000.
Semanas más tarde Nicaragua sufrió un devastador terremoto y Clemente envió ayuda de inmediato. Enterado de que militares somocistas se habían quedado con las primeras colaboraciones decidió conseguir más ayudas y llevarlas personalmente a Nicaragua.
El puertorriqueño contrató un avión carguero para viajar en los últimos días de 1972. Por razones mecánicas fue postergado varias veces. Se fijó el vuelo para el 31 de diciembre.
Mientras muchos disfrutaban el término del año, Roberto Clemente mostraba solidaridad. Su vuelo no alcanza a levantar por problemas en uno de los motores. En un intento de regresar y debido a la sobrecarga, el avión cae al mar. Solo se pudo recobrar una media y un bolso de mano que su esposa le había arreglado.
Las exigentes normas que regulan la selección para el Salón de la Fama fueron exoneradas para escogerlo como uno de los inmortales. Los Piratas decidieron retirar al número 21 que Clemente usaba en su uniforme y el presidente Richard Nixon entregó medalla póstuma Al Mérito Ciudadano.
En el nombre de Clemente se han creado fundaciones, centros comunales, clínicas, escenarios deportivos. Tenía el sueño de construir una ciudad deportiva para niños pobres. Las Grandes Ligas instituyeron un trofeo con su nombre para el beisbolista que más contribuciones sociales haga.
El número 42 que usó Jackie Robinson con los Dodgers fue retirado de todos los uniformes de los treinta equipos de las Mayores por romper las barreras raciales en EE.UU.
Periodistas y aficionados de distintos países hacen gestiones para que se saque de circulación el 21 del boricua. Nuestros lectores pueden conocer más detalles sobre esta campaña visitando la dirección electrónica www.retire21.org
Así apoyarán a uno de los atletas latinoamericanos más ejemplares, que entregó su vida por ayudar al prójimo al pasar de lo humano a lo divino.