Gran Bretaña e Irlanda están tan profundamente divididas a nivel histórico, que no existe ninguna palabra para referirse a los habitantes de ambas islas. Los historiadores enseñan que descienden principalmente de pueblos distintos: los irlandeses de los celtas y los ingleses de los anglosajones, quienes llegaron del norte de Europa y empujaron a los celtas hacia los confines occidentales y septentrionales del país cuando lo invadieron.
Sin embargo, tras haber llevado a cabo pruebas de ADN en las Islas Británicas, varios genetistas se inclinan por otra conclusión.
Muchos han quedado impactados por las similitudes genéticas generales, que han llevado a algunos de ellos a afirmar que Gran Bretaña e Irlanda han estado habitadas durante milenios por un pueblo único que ha permanecido mayoritario y sólo ha sido levemente modificado por adiciones de invasores posteriores como los celtas, los romanos, los anglos, los sajones, los vikingos y los normandos.
Lo que esto sugiere es que los irlandeses, los ingleses, los escoceses y los galeses tienen mucho en común. No obstante, la evidencia genética aún está en desarrollo y, dado que sólo se pueden deducir fechas muy aproximadas de ella, resulta difícil armar un retrato coherente de los orígenes británicos e irlandeses a partir de las evidencias de pruebas de ADN, arqueología, historia y lingüística. Eso no ha impedido que se haga el intento.
Stephen Oppenheimer, genetista médico de la Universidad de Oxford, afirma que casi todos los detalles brindados por los historiadores son erróneos. En un nuevo libro, The Origins of the British: A Genetic Detective Story (“Los orígenes de los británicos: Un relato detectivesco genético”), Oppenheimer calcula que, en total, alrededor del 75 por ciento de los ancestros de las poblaciones británicas e irlandesas actuales llegó al lugar hace entre 15 mil y 7.500 años, cuando una elevación en el nivel del mar separó a las Islas Británicas de Europa y a Gran Bretaña de Irlanda.
Otros genetistas opinan que la reconstrucción de los hechos de Oppenheimer es factible, aunque algunos no coinciden en detalles como la fecha de llegada de los primeros colonizadores.
La historia poblacional de las Islas Británicas de Oppenheimer no se basa únicamente en datos genéticos, sino también en el fechado de cambios lingüísticos.
De comprobarse que los habitantes de las Islas Británicas comparten la mayoría de su herencia genética, ¿podría ayudarlos a estrechar lazos? Los genetistas consideran poco probable que sus hallazgos reduzcan las diferencias culturales y políticas. El mito cultural céltico “está muy arraigado y tiene mucho que ver con la identidad escocesa, galesa e irlandesa; su principal rasgo característico es que no son ingleses”, indicó Bryan Sykes, genetista inglés, de Oxford.
En cuanto a la tesis de Oppenheimer, de que los británicos e irlandeses son genéticamente muy parecidos, “sería maravilloso que mejorara las relaciones, pero algo me dice que no será así”.