Los altercados domésticos que lentamente ahogarían el matrimonio en realidad no eran altercados, en el sentido normal de la palabra, sino silencios, desaires imaginados y temores privados no expresados.
Ella se arreglaba para salir y luego luchaba contra una creciente desilusión cuando él no comentaba sobre lo bien que lucía.
"Nunca dije nada, pero tenía una tremenda necesidad de aprobación, una terrible dependencia que él no tenía manera de entender", expresó Ronni Weinstein, sobre su ex esposo. Desde entonces ha aprendido que sus impulsos dependientes pudieron haberse usado para cimentar el matrimonio, en lugar de socavarlo. "Eso es lo que aprenden a hacer las parejas saludables", expresó, "a voluntariamente depender uno del otro".
Es apenas en años recientes que los investigadores han empezado a darse cuenta de que, mientras que la dependencia, en algunas de sus formas, puede minar la salud mental, en otras puede proporcionar valioso apoyo social.
"Están las personas dependientes que entran fácilmente en pánico, que llaman a un amigo o cónyuge quince veces al día, lo que debilita la relación, y luego hay quienes han aprendido a modular sus impulsos", señaló Robert F. Bornstein, co -autor de Healthy Dep endency .
"Aunque estas personas podrían tener necesidades muy intensas de dependencia", continuó, "han desarrollado habilidades sociales y aprendido a hacer que otros se sientan bien al ayudarlas".
En un estudio reciente, varios psicólogos evaluaron a 48 hombres y mujeres estudiantes del Colegio Gettysburg, en Pennsylvania, en grados de dependencia y calcularon sus promedios de calificaciones.
Hallaron que los estudiantes que habían obtenido una alta puntuación en medidas de dependencia tenían mejores calificaciones, en promedio, que los que eran más autosuficientes. Una razón, encontraron los autores, es que los alumnos dependientes dijeron que habían pedido apoyo académico a sus profesores.
Los psicólogos de la Universidad de Leuven, en Bélgica, midieron rasgos de dependencia, satisfacción con relaciones y niveles de conflicto en 266 adultos involucrados en relaciones de largo plazo.
Los investigadores descubrieron que las personas dependientes obtuvieron una puntuación significativamente más alta en satisfacción que las más autosuficientes, aunque sólo cuando las parejas tenían problemas.
En el corto plazo, los rasgos dependientes parecían proteger a las relaciones en tiempos de crisis, sugieren los autores. Temerosos de perder la relación, "los individuos con un alto nivel de dependencia podrían, de hecho, comportarse de una manera más positiva con su pareja, como ser más complacientes, más cariñosas", mencionó Bénédicte Lowyck, psicóloga que lideró el estudio.