Gilberto Gil, Ministro brasileño de cultura, habló sobre los derechos de propiedad intelectual, medios digitales y demás temas relacionados, en la Conferencia de Medios y Música South by Southwest, en Austin, Texas, el 14 de marzo. Dos noches después, el cantante, compositor y estrella del pop Gilberto Gil inició una gira de tres semanas de conciertos por América del Norte.
Rara vez convergen los mundos de la política y del arte tan poco convencionalmente como lo hacen en la persona de Gil. Más de 40 años después de que tomara una guitarra y cantara en público por primera vez, Gilberto Passos Gil Moreira es una rareza: no sólo se dedica a la música, sino también a la política.
Y en un momento en que las industrias musicales, cinematográficas y editoriales batallan para adaptarse al desafío de la proliferación de contenido en Internet, Gil ha surgido como un protagonista clave en la búsqueda de formas más flexibles de distribución a nivel global.
Como creador musical, está interesado en proteger los derechos de autor. Como funcionario gubernamental de un país conocido por el pulso creativo de su población, Gil también quiere que los brasileños tengan un acceso ilimitado a nuevas tecnologías de producción y de difusión del arte, sin tener que ceder sus derechos a las grandes compañías que dominan la industria cultural.
"Me parece que nos encaminamos rápidamente hacia la obsolescencia y la final desaparición de un modelo tradicional único y su sustitución por otros de índole híbrida", expresó Gil en una entrevista en su casa en Salvador, al noreste de Brasil. "Mi visión personal es que la cultura digital trae consigo una nueva idea de propiedad intelectual y que esta nueva cultura de compartir puede y debe inspirar las políticas gubernamentales".
Tras ser nombrado Ministro de la Cultura, en 2003, una de las primeras iniciativas de Gil consistió en establecer una alianza entre Brasil y el incipiente movimiento Creative Commons. Fundado en 2001, Creative Commons busca ofrecer una alternativa al tradicional sistema de derechos de autor de "todos los derechos reservados" que, de acuerdo con los afiliados al movimiento, desde científicos y artistas hasta abogados y consumidores, ha entorpecido la creatividad y el intercambio de conocimiento en la era de Internet.
Creative Commons ha sustituido este sistema por una estructura más flexible en la que los artistas deciden qué parte de sus derechos reservados quieren conservar y qué parte están dispuestos a compartir con el público. La organización ha creado licencias que permiten que los creadores y los consumidores copien, hagan remixes o utilicen fragmentos de una obra de arte digital, con la condición de que su creador reciba el debido crédito.
La inconformidad de Gil respecto a las injusticias engendradas por los derechos de autor procede en parte de su experiencia personal. Como muchos otros músicos, firmó a principios de su carrera contratos que, en esencia, lo privaban de los derechos de las canciones que componía. Libró una batalla legal de siete años de duración con el fin de recuperar dichos derechos, misma que terminó hace poco con un dictamen a su favor, que podría permitir que otros artistas brasileños también recuperen sus derechos.
Desde que Gil se convirtió en ministro -es el primer brasileño de raza negra en formar parte del gabinete- el gasto público en materia cultural ha aumentado más del 50 por ciento, prueba tanto de su prestigio como de sus dotes de negociador.
En el marco de su actividad ministerial ha dedicado tiempo a promocionar la música brasileña en el extranjero, pero también ha trabajado con ahínco para colocar el cine, la pintura, la escultura y la literatura de Brasil en los mercados internacionales.
Desde hace cuatro años, Gil ha reducido marcadamente su propia actividad de conciertos y dejado casi por completo de grabar.
¿Por qué renunciar a algo tan gratificante, como la música, para enfrentar los desafíos de la administración pública? "No todo es placer en la vida", contestó. "La primera frase de las escrituras védicas reza 'todo es sufrimiento'. La dificultad es algo estimulante y desafiante; es un elemento del pulso de la vida".
Además, se encuentra en un momento de su existencia "en el que ya no quiero estar comprometido con mi carrera, en el sentido clásico de una profesión", expresó. "Ya no considero a la música como un campo por explotar. Ahora la veo como una área de acción alterna, parte de un amplio repertorio de posibilidades que tengo.
La música es algo visceral en mí, algo que exudo y, aun cuando no la tengo en mente, como quiera hago música, siempre".