La modestia no es considerada una virtud en la industria de los adornos para vehículos: nadie compra un volante de platino porque quiere pasar inadvertido.
En lugar de eso, muchos consumidores exigen algo llamativo para eclipsar a sus rivales y personificar su propio éxito. Entre más ostentoso sea un producto, más fuerte será su atractivo.
Por lo tanto, el desafío para compañías como el LP Wheel Group es cómo hacer que cada diseño sea más fastuoso que el anterior.
Tony Lee, propietario de LP Wheel, es conocido entre los aficionados a los autos por su línea de emblemas de Chevrolet y Ford incrustados de cristales Swarovski multicolores, vendidos bajo la marca IcedOutEmz.
Mientras se preparaba para la exposición anual de la Asociación del Mercado de Equipo Especializado, realizada el año pasado en Las Vegas, Lee decidió crear algo a un nivel más elaborado y alrededor de 1.250 veces más caro: una perilla para palanca de velocidades de oro blanco de 18 kilates, decorada con diamantes, con un precio de 150 mil dólares.
"Quería que la gente sintiera el lujo en la palma de su mano", comentó Lee, cuya compañía tiene su sede en Las Vegas.
"La gente usa joyas en su auto, así que se me ocurrió la idea de que el auto también debería usar joyas".
En vista de la pequeña cantidad de consumidores que pueden pagar tal opulencia, Lee decidió diseñar la perilla para un vehículo igualmente caro.
"Durante el último par de años, el auto más popular para los peces gordos ha sido el Bentley Continental GT", dijo, modelo con un precio sugerido de venta al público de 165 mil dólares.
Lee ordenó una perilla de refacción de Bentley Motors.
La perilla tiene un diseño estilo sandwich, con una franja de aleación de metales rodeada por empuñaduras de piel. Lee quitó la franja central y creó un molde de su forma vagamente curvilínea. Usó el molde para elaborar una cinta exactamente del mismo tamaño y forma con diez onzas de oro.
Luego, reclutó a un joyero profesional para que colocara 30 kilates de diamantes en la franja de oro, con una técnica de montura similar a la usada en los anillos de bodas.
"Todo mundo estaba boquiabierto ante lo costoso que era", comentó Lee.
Tan caro, de hecho, que el LP Wheel Group no pudo vender la perilla de 150 mil dólares; actualmente se encuentra en exhibición en la sede de la compañía, en Las Vegas.
Lee comentó que creía que la publicidad generada por la simple existencia del producto había hecho que la inversión valiera la pena. Muchos grandes jugadores lo admiraron y "muchos publicistas nos han llamado para preguntarnos sobre perillas hechas a la medida".