El historiador japonés Takehiko Furuta muestra un brillo especial en sus ojos rasgados (que por un segundo abre como platos soperos) y sonríe de satisfacción. Luego le dice algo al traductor en su lengua natal y me dirige nuevamente la mirada. Entonces el traductor me pregunta en español: "El profesor desea saber si usted está seguro de que en Ecuador hay una playa que se llama Jama".
"Es cierto", le respondo, "es un cantón al norte de Manabí que posee unas playas amplias y muy atractivas". El traductor le habla nuevamente a Furuta, quien por unos segundos abandona su distinguida postura de científico de 82 años de edad para mostrar el regocijo de un quinceañero que recibe su primer beso.
Para explicar la emoción de Furuta me permito reproducir lo conversado con este historiador japonés un minuto antes.
- "Vinimos al Ecuador para buscar puntos geográficos con nombres que tengan raíces japonesas. En Japón revisamos planos de sitios en Ecuador, pero quisimos venir para ver la existencia de esas y otras palabras locales".
- "¿Eso confirmaría que aquí llegaron navegantes japoneses mucho antes que Cristóbal Colón?"
"Los nombres (de puntos geográficos) relacionados al japonés son una prueba, pero no es definitiva. Esta teoría no es aceptada por muchos, especialmente por las universidades, porque sería un gran cambio en la historia y tradición. Y en Japón respetamos mucho la tradición".
- "¿Qué nombres ecuatorianos encontraron en esta visita?"
Por ejemplo, descubrimos el nombre Manabí, que en japonés significa: Ma, real, verdadero, puro; Na, tierra; y Bi, sol. Entonces en nuestro idioma quiere decir Tierra del sol verdadero. La palabra Quito en japonés significa: Qui, templo; y To, entrada. Es decir, Entrada al templo. Otra palabra es Tolita (isla en Esmeraldas). Significa: To, entrada; Li, lugar; y Ta, huerto con riquezas. Esa palabra tiene relación con la palabra Tolijama, que significa entrada a la playa grande, porque Jama es playa grande".
"En la provincia de Manabí hay un lugar que se llama Jama".
Ese comentario provocó la satisfacción de Furuta porque la existencia de ese balneario manabita seguía apoyando la teoría que ha defendido durante varias décadas: que los japoneses llegaron a Sudamérica desde hace milenios.
Huyendo de la desgracia
Sucedió hace 6.300 años, según el experto. Los antiguos habitantes del sur de Japón, hoy áreas de Kagoshima y Ariake, desaparecieron casi en su totalidad debido a la erupción del volcán Kikai Caldera.
Los sobrevivientes navegaron en embarcaciones para buscar refugio en territorios del norte y del sur. Y muchos de ellos seguramente utilizaron la corriente marina Kuroshio, que quiere decir marea negra o agua sagrada, la cual dirige al navegante directamente a las costas del continente americano.
"Para los japoneses es obvia la existencia de esa corriente que viene en esta dirección (hacia América), y teniendo en cuenta el espíritu navegante y aventurero de los japoneses es casi seguro que así haya sucedido", escucho de la voz del traductor, porque Furuta no habla español.
Sin embargo, la conversación se mantiene fluida en la habitación de un hotel céntrico de Guayaquil junto a otros científicos japoneses, quienes se mantienen mudos y expectantes debido al inmenso respeto que sienten por Furuta (lo tratan como toda una eminencia), líder del grupo y principal defensor de esta teoría en su país, por lo cual es amigo personal de la arqueóloga estadounidense Betty Meggers.
"Esta es mi segunda visita al país porque vine con Betty hace algunos años (no especifica cuántos). Llegué para revisar las figurillas de la cultura Valdivia, que sin duda son otra muestra de la presencia de los japoneses en esta región", indica el científico dejando en claro que el desarrollo de la cerámica requiere un largo proceso observado, por ejemplo, en la cultura japonesa de Jomón.
Pero que en la cultura Valdivia simplemente aparecieron de un momento a otro, por lo cual esa habilidad pudo haber sido introducida por los japoneses del periodo Jomón.
"Además, los diseños de las cerámicas de ambas culturas son muy similares, en ese estudio se especializó Betty y encontró una clara relación entre los antiguos habitantes de Japón y Ecuador", señala.
Tolas y espejos de oxidiana
Hasta ahora, las figuras Valdivia habían sido el principal soporte de la teoría transpacífica. Y ahora se suma la existencia de nombres ecuatorianos con raíces japonesas, como Manabí, Quito, Tolita y Jama. Sin embargo, esta visita sumó otros descubrimientos que Furuta y sus colegas no esperaban. "En el museo de la Casa de la Cultura (Núcleo del Guayas) encontramos sepulturas llamadas tolas. Fue un gran hallazgo porque en una región de Japón se enterraban a los muertos de manera similar. En ese caso creemos que la costumbre fue llevada a nuestro país como parte del intercambio cultural que hubo entre nuestros pueblos", dice.
Haber encontrado las tolas en el museo fue un descubrimiento muy positivo e inesperado para los investigadores. Y similar fue el regocijo cuando en un museo quiteño encontraron antiguos espejos de oxidiana, mineral negro usado para elaborar puntas de flecha y hachas. "La cultura Jomón utilizaba oxidiana para hacer muchos objetos, e incluso la familia real japonesa conserva un antiguo espejo de ese material".
El experto asegura que ese hallazgo sorprenderá a muchos cuando lo difunda en Japón, sobre todo porque lo relacionado con la familia real japonesa, muy venerada por la sociedad de ese país, posee un alto grado de tradicionalismo. Y eso es justamente lo que busca la investigación de Furuta, que las tradiciones brinden espacio a la teoría transpacífica.
¿Qué planea ahora?
Furuta luce emocionado por los descubrimientos que ha realizado en el Ecuador, porque le brindan argumentos sólidos que planea exponer a través de publicaciones y conferencias en las universidades y comunidad científica de su país.
El debate será intenso, asegura, y muchos se opondrán a sus palabras, pero también confía en que habrá nuevos investigadores que las acojan para seguirlas estudiando. "Tengo 82 años y ya estoy pensando en dejar un legado a la nueva generación de científicos. Hay gente muy valiosa y joven que realiza investigaciones y escribe libros sobre temas muy profundos. Espero que alguno prosiga este camino hacia el pasado de los japoneses". Camino que, de paso, hace una interesante estación en la historia de los ecuatorianos. (M.P.)
Creemos que los ancestros de los japoneses han navegado hacia Sudamérica desde hace milenios gracias a las corrientes marinas. Ahora queremos demostrarlo".
Takehiko Furuta