Rowan Atkinson vuelve a encarnar al icónico personaje que le catapultó a la fama internacional en Las vacaciones de Mr. Bean.
En esta última desventura, el Sr. Bean, ese inadaptado e inarticulado al que parecen perseguir los reveses y la mala suerte, decide irse de vacaciones a la Costa Azul francesa, lo que da pie a una aventura europea de proporciones cinematográficas. Cansado del triste tiempo londinense, Mr. Bean hace la maleta, coge la cámara y se va a Cannes en busca de sol y arena. Ah, las vacaciones...
Pero el viaje no sale como está planeado ya que el patoso Mr. Bean sufre una serie de contratiempos y coincidencias más o menos afortunadas lo bastante estrambóticas como para ser el tema de una auténtica película vanguardista.
Convertido en un supuesto secuestrador y en un aclamado realizador, no le quedará más remedio que explicar la destrucción que ha causado a su paso por el sur de Francia, acompañado del precoz hijo de un cineasta rumano y de una aspirante a actriz. ¿Le detendrán los gendarmes o se llevará la Palma de Oro? La cámara ha vuelto ha funcionar para grabar a Rowan Atkinson intentando salir del embrollo de una comedia de errores.
Bean, el personaje que crearon Rowan Atkinson y Richard Curtis, apareció por primera vez en la televisión británica en 1990. Su popularidad fue tal que la serie se vendió en más de 200 países. En 1997, la película Bean, lo último en cine catastrófico, recaudó más de 240 millones en todo el mundo. Quince años después, Mr. Bean sigue siendo uno de los personajes más populares jamás creados, con las jóvenes generaciones descubriendo su incomparable estilo cómico y su limitado vocabulario en la serie clásica y en otra de animación.