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Un 'récord' para los abuelos Para que aquellas familias que no viven muy cerca de los abuelos de sus hijos puedan ponerse en contacto con los nietos de vez en cuando, tome una hoja de papel grueso, acueste al niño sobre él y trace su contorno. En donde va la cabeza, ponga su última foto y anote lo que pesa y mide en la esquina del papel. En otra dibuje el contorno de una de sus manos y en la tercera el de un pie. De este modo los abuelos podrán compartir desde lejos el desarrollo de los nietos, lo que les dará una idea bastante exacta de sus tallas cuando quieran regalarles ropa. Tal vez los niños quieran colorear su estampa o hacer dibujos a colores en la parte posterior. Los abuelos recibirán una alegría. Por supuesto, su envío se hará periódicamente y qué divertido será sacar los dibujos luego de unos años para ver qué tanto han crecido los niños y a qué grado ha cambiado su fisonomía, su modo de peinarse y vestirse.
Camotes glaseados Después de pelar los camotes, agrégueles azúcar, mantequilla o margarina y las especias que acostumbra. Luego báñelos con jugo de piña, poniendo también una pequeña cantidad de él en el recipiente y déjelos hasta el siguiente día. Luego cuézalos en el horno como de costumbre. Su sabor será diferente y mucho más delicioso.
Desbaratando costuras Después de desbaratar cualquier costura o dobladillo, extienda la prenda sobre una superficie plana y lisa, tome una hoja de rasurar de un solo filo y pásela por todos los cabos del hilo que se hayan quedado adheridos al material y que resultan tan difíciles de quitar. Trabajando del modo indicado se formará con ellos una bolita que usted desprenderá con gran facilidad. Cuide nada más de no maltratar ni cortar la tela.
¿Le molestan los zapatos nuevos? Si los siente muy incómodos cuando acaba de comprarlos y va posponiendo su uso, rocíe un día su interior con maicena y se sentirá mucho mejor. |