El sindicato de los controladores militares del tráfico aéreo en Brasil pidió "perdón a la sociedad brasileña y paz" por la huelga que paralizó los aeropuertos del país la semana pasada y sumió en un caos el transporte aéreo por varios días.
En su portal electrónico, la Asociación Brasileña de Controladores de Tráfico Aéreo, en una nota firmada por su presidente Wellington Rodrigues, lamentó "el trauma" provocado a los brasileños.
Aseguró además que la paralización de actividades fue "un grito de socorro de los controladores" y no "una simple rebelión de militares".
La nota dijo además que los controladores "reafirman su confianza y respeto en el Gobierno federal, en el Comando de la Fuerza Aérea y principalmente en las bases de los militares: jerarquía y disciplina", y proclama que "no medirán esfuerzos para reconstruir su imagen" ante la sociedad.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva criticó el miércoles la huelga de los controladores aéreos, que consideró "una irresponsabilidad", y afirmó que mantendría al ministro de Defensa Waldir Pires, pese a la crisis de la aviación.
Además, el mandatario fustigó a los controladores: "si quieren hacer alguna cosa, alguna protesta contra algo, que lo hagan, pero les pido que no perjudiquen al pueblo brasileño".
El gobierno aceptó las exigencias de los controladores de revisar salarios y discutir su desmilitarización, y desactivó así el paro, pero después retrocedió en algunos puntos, cuando los mandos militares manifestaran su malestar porque Lula pidió que los "rebeldes" no fueran sancionados.
El movimiento aéreo fue prácticamente normal este jueves, en la víspera del feriado de Semana Santa, con atrasos de más de una hora en aproximadamente 10% de los vuelos, y con 2,7% de despegues cancelados, informó Infraero, la administradora estatal de los aeropuertos.