Los cuatro miembros de Hypernova aún no concluían su actuación en un bar del Lower East Side, cuando se distinguieron de entre los muchos otros jóvenes talentos vanguardistas y ansiosos que llegan a Nueva York en busca de reconocimiento musical.
“No tenemos idea de qué tan buenos o malos somos, simplemente hemos estado tocando en Irán”, expresó Raam, de 25 años, compositor y vocalista del grupo, ante los alaridos de apoyo de un público de unas 30 personas, amontonadas con simpatizantes y amigos iraníes-estadounidenses, en un reciente lunes por la noche.
“Les podrá parecer poca cosa a ustedes, pero es un sueño estar aquí”, continuó, en un inglés fluido y con acento, que dejó entrever años de haber vivido intermitentemente en Estados Unidos. “Nos tomó una eternidad”.
Se refería a los retrasos para obtener visas para viajar desde Teherán; espera que pasaron angustiados por el creciente deterioro de las relaciones entre Estados Unidos e Irán.
Raam, al igual que sus compañeros de grupo, el guitarrista Kodi, de 17 años; el bajista Jamshid, de 26; y el baterista Kami, de 25; se hace llamar por una derivación de su nombre de pila para evitar una atención indebida en casa. “Lo que hacemos en Irán no es tan fácil como parece”, aseguró Raam, con una arrogancia verbal que oculta el riesgo, en Irán, de actuaciones que pueden resultar en arresto, multas e incluso flagelación pública.
El rock ha sido considerado oficialmente contrario al código moral de la república islámica. En diciembre de 2005, el Presidente Mahmoud Ahmadinejad prohibió toda la música de Occidente en las radios estatales.
“Arriesgamos la vida cada vez que tocamos”, dijo Raam. “Creo que le agrega un lado aventurero al proceso, que le da esa euforia adicional, que lo hace aún más satisfactorio y emocionante. Definitivamente, vale la pena.
Tocar clandestinamente en Teherán es la mejor droga”.
Aún se toca sólo en espacios privados: sótanos de casas grandes en Teherán, o en casas de campo afuera de la ciudad.
Raam comentó que vio al rock como una fuerza de cambio político y social en un país de 70 millones de personas, en donde la edad media es de 25 años, el acceso a la televisión satelital y a Internet es generalizado y censurado ineficazmente, y los ideales de la revolución islámica tienen menos influencia sobre una generación más joven. Los jóvenes en Irán “simplemente quieren hacer las cosas que los jóvenes normales hacen en todo el mundo”, aseveró Raam. “Sólo quieren escuchar música, vestir bien y andar de juerga”.
EN LÍNEA: AL ESTRELLATO
En un video, Hypernova, banda de jóvenes rockeros iraníes, ofrece su primer concierto en Nueva York: nytimes.com/arts