Timbaland no es un hombre invisible, no exactamente. Ha lanzado cuatro álbumes con disqueras importantes, y aunque ninguno fue un gran éxito, todos fueron recibidos con respeto. Intentó convertirse en magnate de la música al iniciar su propia disquera, Beat Club, que no logró prosperar. Durante años, ha aparecido en videos musicales: se escondió en las sombras de “Are You That Somebody” de Aaliyah, y se apareció en “Cry Me a River” de Justin Timberlake. Ha participado en álbumes también, al murmurar motivación a Missy Elliott o al secundar los alardes de Jay-Z.
Pero ha pasado gran parte de la última década oculto a plena vista, con su nombre enterrado en los folletos que acompañan a los álbumes. Hace mucho tiempo, se estableció como el productor más emocionante de la música pop, un compositor que ha cambiado la manera en que los raperos y cantantes, así como los fans, piensan respecto al ritmo.
Timbaland nunca ha parecido sentirse muy cómodo frente a la cámara, y sus colaboradores en ocasiones se han quejado de su actitud malhumorada en el estudio. No obstante, durante el último año o dos, ha redoblado esfuerzos para lograr el estrellato del pop, incluso si no es muy apto para ello.
Se ha incluido a sí mismo en las exitosas canciones que produce, al convertir a sus clientes en compañeros de duetos. Alterna con Justin Timberlake en “SexyBack” y “My Love” y coquetea torpemente con Nelly Furtado en “Promiscuous”.
Todo esto se ha desarrollado para el lanzamiento de “Timbaland Presents Shock Value”, su quinto y más ambicioso álbum. En la actualidad tiene más influencia que nunca.
Con los ritmos agudos e inquietos de Timbaland, los ídolos adolescentes suenan atrevidos, las estrellas pop establecidas suenan bien y los raperos rudos parecen estar listos para la radio. La lista de invitados incluye desde Fall Out Boy hasta Elton John, desde Dr. Dre hasta 50 Cent. Y para el primer sencillo, “Give It to Me”, interpreta una estrofa junto a Timberlake y Furtado.
Desde que han existido las estrellas de pop, ha habido personas encargadas de hacer que suenen lo mejor posible; estas personas pronto se dieron cuenta de que trabajar en un estudio de grabación podría ser un trabajo musical, no sólo mecánico.
Pero a medida que la producción electrónica se imponía, el proceso de hacer música se volvió más abstracto y más difícil para un inexperto comprender exactamente qué herramientas usaba un productor. Se ha vuelto mucho más fácil ver el producto —la estrella, el video, la actuación en vivo— y mucho más difícil imaginar el proceso.
Un día, Timbaland tendrá una colección de CDsque lleve su nombre, que incluirá todos los éxitos que ha producido, y también las canciones que debieron ser éxitos. Mientras tanto, no se le puede culpar por querer buscar los reflectores de cualquier forma que pueda. Timbaland nunca será hipnotizante al micrófono, pero tal vez sea un nuevo tipo de estrella: una espectral. Aun cuando no tenga el micrófono, Timbaland muchas veces eclipsa a quien lo tiene.