La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 8 de Abril del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Estilos
    El Tema
    Piqueo de la semana
    Interfaz
    Creciendo
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    Tendencias
    Gastronomía
    Libros
    Desde las encantadas
    Sociedad
    El Aguacate
    Orientación
    Arte
    Cocina de Patricia
Gastronomía 
La Vereda Tropical del Hilton
ampliar imagen ampliar imagen

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Texto: Epicuro | epicuro@eluniverso.com

Ricardo Bock, chef de amplia trayectoria, me hizo conocer las extraordinarias chuletas de cordero importadas de Nueva Zelanda, tratadas por él exactamente como se debe”.

“Voy por la vereda tropical, la noche plena de quietud, con su perfume de humedad”. Ignoro si el Hotel Hilton Colón tendrá algo que ver con el inmortal bolero. En todo caso, el establecimiento de cinco estrellas ofrece el Portofino, muy formal, no tan de mi gusto, el simpatiquísimo Sal y Pimienta para un encuentro casual, una tertulia al paso, un almuerzo ligero, la Cafetería: opción recomendable si ustedes no saben realmente lo que desean comer y prefieren dejarse llevar por los caprichos del bufé.

Ricardo Bock, chef de amplia trayectoria, me hizo conocer las extraordinarias chuletas de cordero importadas (foto) de Nueva Zelanda, tratadas por él exactamente como se debe, hasta obtener una carne dorada pero rosada en su interior con  sabor muy jugoso.

Si ustedes están de suerte, Ricardo propone a veces como entrada, patés o tarrinas  hechas por él. A Epicuro le gusta llegar a Vereda Tropical sin tener muy claras las razones. ¿Será la luminosidad del lugar? Hay un toque acogedor que no sabría definir, una atención sin protocolo aunque irreprochable. “Y la brisa que viene del mar trae el rumor de una canción”. Pues, lo único que les llegará será una selección de platos como el steak de salmón en salsa de soya y jengibre, el de atún, el pez espada, el encocado de róbalo, talvez una variedad de frutas del mar.

El bufé es extremadamente reducido pero es cortesía de la casa un ‘tentempié’ de cierta manera y no se podrán quejar. Vereda Tropical ofrece uno de los mejores lomos de la ciudad, pudiendo el cliente escoger la famosa carne Omaha cuya fama es casi una leyenda.

Se trata de un negocio familiar que existe en Nebraska (cerca del río Missouri) desde el año 1917.

La idea era manufacturar, despachar en los Estados Unidos, luego en el mundo entero los más espectaculares cortes de carne roja. Entre las personalidades aficionadas a aquellos jugosos steaks estuvieron los presidentes Eisenhower y John Kennedy. La Casa Blanca los mandó a obsequiar  a los reyes de Suecia, Noruega y Dinamarca y a unos cuantos presidentes europeos.

En la actualidad, Omaha trabaja por internet y podrán ustedes deleitarse viendo fotografías a colores de diversas especialidades desde el filet mignon pasando por suntuosos jamones, enormes langostas. Vereda Tropical tiene en existencia varios cortes pero podrán ustedes hallar carne argentina de sabor diferente aunque igualmente deliciosa. Todo es cuestión de gusto personal.

Les recuerdo que una  carne de este tipo no se come muy cocida (por algo se llama roja). Al asarse con exceso pierde todas sus propiedades de textura y sabor. Da pena ver cómo ciertas personas gustan de la carne hecha una suela. Además, los chefs se indignan. Para Epicuro, lo ideal es cocción un cuarto.

Quiero recordarles que podrán conseguir en el Supertaxi los «bifes de chorizo» auténticamente argentinos, otros cortes de la marca Cabaña Las Lilas. Vienen al vacío, se pueden guardar en refrigeradora (sin congelar quiero decir) unas cuantas semanas.

Su precio es extremadamente razonable si se lo compara con la carne nacional. Sal, pimienta del molino, una mano rápida y ágil para no malograr tan buen producto es todo lo que necesitan.

En Vereda Tropical pueden culminar su almuerzo o  cena con un surtido de postres y un buen espresso. Los precios son algo elevados si optan por platos de carne importada, sobre todo, el cordero de Nueva Zelanda, pero hay placeres que uno puede ofrecerse de vez en cuando. Inútil precisar que se vuelve imprescindible un buen tinto. Hilton Colón tiene una excelente lista de vinos conservados a la debida temperatura, un muy buen equipo de profesionales en sus cocinas, un servicio irreprochable.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados