"Sea magnánimo. Como Presidente de la República, debe ser magnánimo", le dijo Andrés Carrión al presidente Rafael Correa en la más reciente (el martes) de las rondas de entrevistas que ha dado el Mandatario a diferentes medios del país.
El comentario de Carrión fue expuesto en el contexto de la larga revisión que hicieron en Sonorama y Canal Uno a las críticas constantes (algunos dicen ataques) de Correa en contra de los medios de comunicación.
No deja de ser curioso y ambiguo el comentario y más aún dicho luego de que el Presidente enumeró las veces en que a su juicio los medios han recogido mal sus declaraciones, las han descontextualizado o han faltado a la verdad de los hechos para después elaborar sesudos análisis. "Sea magnánimo", equivale a un "sí, somos mediocres, muchas veces no decimos la verdad, pero tenga piedad con nuestras flaquezas".
Por un lado, se trata de constatar la supuesta arrogancia de un Presidente que ejerce de crítico de medios, pero también revela la falta de disposición a realizar una autocrítica sin concesiones ni miedos. No porque el discurso presidencial lo plantee, sino porque la gente lo pide. Para comprobarlo basta escuchar con atención lo que se dice cuando en la radio se da espacio para que hablen los ciudadanos: las críticas, los cuestionamientos al papel de los medios, en especial de la televisión, son una constante. Y ante eso no cabe ser magnánimos.