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Edición del DOMINGO 15 de Abril del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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La lucha moderna, cámaras análogas vs. digitales
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Con el nacimiento de las cámaras digitales se ha dejado atrás un trabajo manual que requería mucho tiempo y dinero, pero con el cual  se ganaba la experiencia mágica de ver nacer una foto.  ¿Cómo tomar este cambio?

Con cada innovación de sus artefactos, los intereses de los fotógrafos se centran menos en las posibilidades artísticas del nuevo medio que en las perspectivas económicas que existen.

Hoy en día, poder ver una foto en menos de diez segundos luego de haber sido tomada es una fascinación de los consumidores regulares. Las gráficas digitales se pueden trasladar de la cámara a la computadora y en quince minutos mandarlas al otro lado del mundo. La tecnología siempre fue vista como un instrumento para acortar las distancias y gastos.

El alemán Hans Peter  Kreuder  observa  las cámaras digitales como un juguete de confort de la modernidad, que normalmente no logran una calidad de la imagen como la de las cámaras análogas. Las fotos se borran en seguida, no como con los negativos de un rollo, que guardan la información en su superficie por más de 80 años. Kreuder  toma la facilidad con la que se pueden borrar las fotos como una analogía de nuestros tiempos, en donde todo, de acuerdo con Kreuder, se borra fácilmente: las fotos, los recuerdos, las emociones.

Hace 43 años Kreuder cogió su primera cámara, una Leica, en ese entonces una de las mejores en Alemania, y fue ahí cuando supo que la fotografía sería uno de sus más grandes amores.

Suele manifestarles  a sus alumnos de fotografía  que cuando se adquieren los ojos de un fotógrafo, ya no se puede ver la realidad igual que antes; ahora la mirada llega hasta los más ínfimos detalles de la imagen, acoge en sus pupilas cualquier  textura, comprende la armonía de las formas, crea a partir de su percepción características del objeto que nadie ve.

La mejor parte se encuentra en descubrir, luego de revelar las fotos en el cuarto oscuro, lo que se capturó detrás del lente, algo que ahora las cámaras digitales dejan a un lado para brindar otras cosas al consumidor; ya no se sorprenden, la foto ya la ven antes en una pequeña pantalla.

Para Jorge Carminiagni, de 20 años, las diferencias entre ambos artefactos son muchas, pero tal como lo dice él, los principios de la fotografía son los mismos.

Carminiagni no se podría decidir por una si tuviera que escoger, ya que prefiere la calidad del trabajo análogo, pero considera que el formato digital es más eficiente, práctico y rápido. Sabe que trabajar con cámaras mecánicas resulta un gasto mayor al de las cámaras digitales, y acepta la llegada de la era digital como algo que viene a quedarse por un buen tiempo.

"En lo análogo quedaba poco o nada que descubrir; el fin de siempre es volvernos más cómodos", manifestó Carminiagni, quien estudió fotografía en una universidad argentina.

Revoluciones modernas
La invención de la fotografía en el primer  tercio del siglo XIX fue la respuesta de la era técnica a la demanda de imágenes de una burguesía cuyo poder económico se había reforzado.

En una época en la que la máquina de vapor ponía su fuerza al servicio de la producción capitalista, los procedimientos manuales para la obtención de imágenes y dibujo, el grabado y la litografía tenían que parecer en cierto modo anticuados.

Henry Fox Talbot experimentaba con éxito desde 1834 con negativos de papel sensibilizado y Louis Mandé Daguerre podía exhibir desde 1837 las primeras pruebas obtenidas con el procedimiento que lleva su nombre, la daguerrotipia, en 1839.  Estos experimentos son el comienzo de la era fotográfica.

A los descubrimientos y mejoras en el campo de la química, la óptica y los aparatos, se añadieron nuevas formas de representación, que si bien no favorecieron  su desarrollo artístico, sí contribuyeron considerablemente a su popularización. La fotografía pasó a ser un auténtico fenómeno de masas.

Hoy en día vivimos una situación claramente paralela. Expertos consideran que con la aparición de las cámaras digitales la producción de imágenes es increíblemente rápida e ilimitada; portales en internet como deviantart.com abren sus puertas a millones de fotografías diarias, los momentos se multiplican por mil.

Con 29 años de experiencia, Chantal Fontaine asegura que las cámaras análogas siempre servirán como herramienta básica para introducirse en el arte fotográfico. En escuelas como la que ella misma ha fundado, la fotografía en blanco y negro con un aparato mecánico ayuda al alumno a apreciar todas las gamas de los grises, para luego admirar con mayor facilidad y hondura en los colores.

Para Fontaine, una de las fotógrafas más destacadas en nuestra ciudad, las reglas hay que conocerlas desde un principio para luego romperlas. Y de acuerdo con ella, las rompemos con los avances tecnológicos, dominando siempre las reglas iniciales.

La composición, iluminación y otras características gráficas de una foto lo comprendemos mejor de manera artesanal; con las manos los procesos son lentos disfrutes.

Fontaine, que desde hace solo cinco años trabaja con herramientas digitales, dice siempre estar al avance de la tecnología, puesto que considera un paso atrás el estancarse en procesos que se dejan a un lado. En un mundo tan cambiante como el de hoy, resalta Fontaine, hay que tomar el ritmo que propone y aprovechar esa evolución.

Las cámaras digitales han facilitado el negocio fotográfico para trabajadores como Fontaine o fotoperiodistas, quienes viven de la economización del tiempo y material. Sin embargo, en el ámbito artístico, el proceso fotográfico toma un giro diferente.

Fontaine, quien desde los 8 años se refugia en un cuarto oscuro para experimentar la magia del revelado, extraña ver nacer las fotos, pero dice estar feliz con los resultados del trabajo digital.

Mientras que un pintor podía siempre crear a partir de su espíritu, el fotógrafo dependía, no importa de qué manera, de la realidad. "Es como comparar el óleo y la acuarela", manifiesta Fontaine, "ambas, la fotografía análoga y digital, cumplen al final un proceso válido; todo depende del propósito".

No es seguro a dónde nos llevará el siguiente paso de la evolución tecnológica. Esto avanza infinitamente. Lo que sí podemos asegurar es que el deleite de capturar un efímero momento en una imagen es guardar la eternidad frente a nuestros ojos. (M.I.P.L)


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