La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 15 de Abril del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Moda
    El Tema
    Piqueo de la semana
    El especialista
    Interfaz
    Creciendo
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    Tendencias
    El Cuarto Ojo
    Gastronomía
    Libros
    El Aguacate
    Tecnología
    Orientación
    Arte
    Salud
    Cocina de Patricia
El Aguacate 
A cerrar la boca... y sonreír
ampliar imagen ampliar imagen

Tiziano Ferro
Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Texto: Ricardo Rivadeneira Carbo

Desde aquel preciso instante en que aprendemos a hablar, comenzamos a embarrarla. Nos vemos envueltos entre consonantes, vocales y amalgamas de ideas sin desarrollar.

Malentendidos, faltas de comunicación; y la eterna pelea con nuestro cerebro por completar una oración sin hacer uso de nuestra droga lingüística, las malas palabras.

Nosotros tenemos una capacidad incongruente de no pensar antes de hablar. Es uno de los actos que revelan nuestra inferioridad y propia mortalidad. Pero lo que más me impresiona es que nunca aprendemos de nuestro ancestral error y simplemente balbuceamos y escupimos nuestros pensamientos y sentimientos al aire, como si se tratase de un chicle que ha perdido su sabor.

A veces es indiscutible, decimos las cosas de la peor manera posible y emitimos ciertos comentarios que pondrían de cabeza a objetos inanimados. Pero en ciertas ocasiones, es el receptor quien falla.

Quien lee o escucha, tiende a malinterpretar y a olvidarse de hacer dos preguntas básicas luego de escuchar ciertas frases célebres: ¿Por qué?... y, ¿me estás tomando el pelo?

Tomemos, por ejemplo, lo que dijo el emblemático guitarrista de The Rolling Stones, Keith Richards. A principios de abril, este destacado puercosexual (palabra utilizada para describir a una persona que atrae a pesar de parecer y oler como un sucio vagabundo), confirmó a la revista británica NME que mezcló a su padre con cocaína y se lo inhaló. Pensémoslo por un momento. Aunque esto sea cierto, ¿es necesario decirlo?

Es un claro ejemplo de que las personas hablan sin pensar, y que hablan por hablar, lo hacen porque tienen una cámara, un micrófono o una grabadora frente a ellos; estos elementos mediáticos brindan un poder de expresión único. Para personas como Richards, si se les brinda la oportunidad de decir algo, en realidad van a decir algo memorable.

En otros tiempos, este comentario hubiera elevado a este músico a los altares divinos del Rock n’ Roll, pero ahora que es uno de los protagonistas de la nueva entrega de Piratas del Caribe, (de Walt Disney Pictures), Richards admite que su comentario fue una broma y que fue tomado de manera literal por parte de la prensa.

Otro contemporáneo de este guitarrista como John Lennon, fue el encargado de llevar la fama de The Beatles a los confines más oscuros de la memoria musical. En una entrevista con la publicación The London Evening Standard, Lennon hizo el siguiente comentario: “Somos (Los Beatles) más grandes que Jesús”. Solo bastó con mencionar al personaje bíblico para suscitar una cadena de eventos al sur de Estados Unidos que ni el mismo Ku Klux Klan pudo haberlo hecho mejor.

Quema de discos del grupo, destrucción de artículos promocionales, cancelación de conciertos y una repudiante carta del Vaticano. Claro, Lennon intentó remediar la situación explicando lo expresado y reiterando que no quiso decir que un grupo de liverpooleanos eran más famosos que ‘El Redentor’, sino lo absurdo del hecho que ellos tenían más influencia en los niños y jóvenes que Jesús y la religión.

En ambos casos, una simple pregunta del entrevistador o receptor pudo haber evitado caos en los medios. Si un chiquillo de lentes redondos, pelo de escoba y acento británico le dice que es más grande que Jesucristo, hay que preguntarle por qué dice semejante disparate.

Y si un abuelo con prendas desgarradas, ojos desorbitados y aliento a cerveza de tres días le dice que cometió la locura de utilizar las cenizas de su padre como droga, favor tener la amabilidad de preguntarle si lo que dice es broma.

En mayo del 2006, cuando fue entrevistado en el programa de la televisión italiana ‘Che Tempo Che Fa’, Tiziano Ferro afirmó que “es imposible decir que en México están las mujeres más bellas del mundo, con todos mis respetos. Tienen bigotes”. Después de esto el pobre artista nacido en Latina (Italia) no podía pisar Acapulco.

También están las siempre presentes leyendas urbanas que aseguran que Julio Iglesias se expresó de manera despectiva de la mujer ecuatoriana, asegurando que de todas sus fanáticas, las menos agraciadas son de esta nacionalidad.

Quizá las mujeres ecuatorianas encuentren a Julio totalmente irresistible y puede que hayan dejado pasar este pequeño comentario, pero se desquitarán tarde o temprano con Enrique, “aunque corras, te escondas, no puedes escapar”.

La mente siempre nos traiciona y nos obliga a emitir comentarios de los cuales nos arrepentiremos luego de ver adónde nos conllevan estos errores; y ya que no podemos confiar en la persona que recibe nuestros mensajes, es mejor utilizar técnicas y métodos para evitar inconvenientes que nos puedan perjudicar, lo mejor en estos casos es aprender a cerrar la boca y sonreír.


EL AGUACATE en Radio City:
 
FM 89.3 Guayaquil y FM 99.7 la Península, de lunes a viernes, 18:00


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados