“La más tonta de Norteamérica” es el título que se ha ganado Britney Spears, de acuerdo a un sondeo que realizó el consultor Jeff Barge, listado que ha efectuado en los últimos ocho años. Y según Barge, Spears no tiene rival.
El 76% de los consultados ha votado a la artista como ‘la más tonta’ por méritos propios. Raparse la cabeza tras pelearse con su madre, dejar caer a su hijo al suelo, convertirse en alcohólica, salir a la calle sin ropa interior.
Seguramente, la imagen que tenemos de Britney Spears hoy en día contrasta enormemente con la jovencita que vestía de rosado y plumas y cantaba con intencional ternura la canción Sometimes.
Nadie hubiera esperado tal quiebre en su actitud, ni los chismes sobre sus intentos de suicidio (la primera vez lanzándose frente a un auto en movimiento y, la segunda, amarrándose una sábana al cuello en el centro de rehabilitación Promises) cuando -como muchas celebridades- mostró siempre una sonrisa frente a la cámara, escondiendo los dolores más profundos.
María Teresa Vélez(19), como muchas chicas que atravesaron su primaria y principios de secundaria escuchando la pegajosa voz de Spears, cree que el cambio que ha sufrido la cantante es debido a los excesos de fiestas y consumos de alcohol.
Vélez señala que Spears ya no es la niña bonita y tranquila que se preocupaba por ser un ícono aparentemente admirable, resaltando que la imagen que presenta ahora puede influir negativamente en las personas que la han admirado desde sus inicios.
Generación sin límites
Sarah de Tobar, cuya hija de 9 años es fiel admiradora de Britney Spears, manifiesta que la cantante muestra un desorden en su comportamiento debido a un vacío personal en consecuencia a errores o decepciones en su vida, depresiones íntimas que muchas veces quienes la ven desde afuera no logran reconocer.
No se preocupa por Cristina, su hija, ya que ella siendo muy pequeña no logra entender los problemas que la generación de Spears tiene que afrontar. Sin embargo, resalta que íconos populares como ella no pueden darse el lujo de cometer tantas equivocaciones públicamente. “¿Por qué Britney toma mucho alcohol?”, le preguntó Cristina en una ocasión y Sarah no supo qué responder.
Patricia Nevárez, psicóloga clínica y educativa, considera que la conducta de las jóvenes celebridades en la actualidad es producto de la época, ya que con las tendencias que ha presenciado ha ido borrando todas las limitaciones morales.
Nevárez puntualiza las características de la sociedad actual, en donde todo es reversible, donde todo es posible, donde todo cambia, inclusive el cuerpo.
La tecnología ha ido cambiando las costumbres de la ética, la forma de vivir, las relaciones interpersonales. La doctora Nevárez sostiene este argumento enunciando costumbres informales como el chat, el messenger, que determinan la velocidad con la que la gente finaliza y comienza sus relaciones, tareas y pasatiempos.
La fugacidad de sus acciones hace que se aburran fácilmente de lo que tienen, buscando algo nuevo, probando nuevos límites, hasta perderlos todos por completo.
Los jóvenes que gustan vivir con este ritmo tan acelerado, asegura Nevárez, tientan a su vida, al destino, pues esta velocidad no brinda el sustento que un proceso de velocidad mesurada contiene. Para ellos todo es desechable: los amigos con derecho, desechables. Los privilegios, desechables. Las responsabilidades, descartables.
‘Vive un día por vez’
Según las noticias del diario español ADNmundo, Lindsay Lohan decidió dar un consejo posrehabilitación a Britney. Lohan, de 20 años –quien fue tratada en Wonderland– le dijo a la cantante de 25 años –quien fue tratada en Promises– que se tome las cosas con calma. Las palabras de esta joven fueron: “Vive un día por vez”.
Lohan y Spears fueron en algún momento compañeras de salidas en Los Ángeles, junto a Paris Hilton. Ahora las dos pertenecen al juvenil grupo de Hollywood que tuvo que rehabilitarse. Y ambas son muy perseguidas por la prensa.
La psicóloga Melba Ribadeneira menciona que Spears es una persona cuya niñez se desarrolló en ausencia de sus padres y con actividades muy dinámicas y competitivas, destacándose por su talento y dedicación, acelerando su infancia.
Sin estar conscientes de estos, afirma la doctora Ribadeneira, los padres inculcaron en su hija que trabajar es más importante que sentir. Desde pequeña Britney se entregó al público en sus presentaciones, se dio sin límites, sin poder poner su persona como prioridad.
Según la doctora Ribadeneria, solo ella puede liberar con amor a aquella niña cargada de energía negativa que irrumpe en su personalidad. La madre dijo una vez: “Era una niña cariñosa”.
Isabela Cuesta (19) piensa que el desorden que vive Spears se debe a que empezó su carrera muy joven con su supuesto talento y que adelantó cosas que debería haber guardado para disfrutar en épocas posteriores. Cuesta cree que es mejor vivir día por día, saborear los privilegios de cada etapa.
Si los curiosos no gritaran los desórdenes de Spears, seguramente no hubiera existido el escándalo por sus dos intentos de suicidio, su bulimia o por haber gritado que era el anticristo en un ataque de ira.
Muchas jóvenes a su edad presentan los mismos desequilibrios, sobre todo emocionales. Tal vez no griten culpas delirantes, pero seguramente, en el fondo, como aquella que alguna vez fue princesa del pop, estén pidiendo ayuda con toda las fuerzas del pulmón. (M.I.P.L.)