Los miembros de juntas advirtieron sobre el ausentismo. Hubo retrasos.
En bicicleta, en auto, trotando, caminando, sobre patines o acompañados de la mascota, pocos quiteños decidieron salir a las 06:00 de sus hogares para ejercer su derecho al voto.
Ni los miembros de las juntas o mesas electorales lo hicieron y eso marcó el ritmo de la jornada de ayer.
En los colegios Central Técnico, Eufrasia, Teodoro Anderson, Don Bosco y las escuelas Bernardo de Legarda y Rosario González de Murillo, al norte de la capital, las mesas lograron instalarse entre las 07:30 y 08:00. Igual sucedió en los colegios Montúfar y Consejo Provincial y en la Universidad Salesiana, al sur de la ciudad.
"No empezaron puntual", comentó Yadira Gómez, vocal de una de las juntas de la escuela Rosario González; requerían al menos tres personas para instalarse y hasta las 07:30 no llegaba el presidente ni el vicepresidente de la mesa.
Cuando los primeros ciudadanos se acercaron a sufragar, los obligaron a formar parte de la junta y solo así pudieron iniciar la jornada.
En el colegio Consejo Provincial, Hugo González, coordinador del Tribunal Supremo Electoral (TSE), aseguró que debieron echar mano de los auxiliares de mesas completas para ajustar el número de miembros de otras.
Pero el personal del colegio Central Técnico tuvo una excusa en común: falta de transporte y eso constó en el informe del coordinador del TSE.
Sin embargo, para Diana Maldonado, vocal de una de las juntas en la Universidad Salesiana, pudo haber otra razón: "siempre se convoca a los mismos y ni siquiera nos reconocen el lunch", dijo. Ella participó por tercera ocasión consecutiva en una junta.
Eran las 11:00 en el tradicional colegio Mejía, y las mesas electorales preparadas para la consulta popular se veían desocupadas. Andrés Cáceres, uno de los miembros de mesa, comentaba que "en el proceso anterior, a esta hora teníamos ya el 50% de los votantes, pero ahora apenas ha llegado un 25%".
De igual manera, Silvana Robles, vocal en la junta 124 del colegio Don Bosco, aseguró que hasta las 11:00 no llegó más del 30% de las personas que constaban en la nómina.
Ya en las mesas, los ciudadanos votaron de manera ágil, sin reparar en el estatuto ni leerlo. Uno de ellos, Manuel Morales Tapia, un saxofonista de la tercera edad, se tomó menos de medio minuto para meditar su voto y simplemente trazó la raya vertical en el casillero de su predilección. Estuvo en la votación a primera hora, pues tenía esperanza de que le saliera algún trabajo durante el día.
Un número importante de votantes se quejó del cambio de sitio de las mesas electorales. Muchos electores perdieron entre cinco y diez minutos hasta encontrar la junta donde debían votar. Otros no tuvieron tanta paciencia y decidieron abandonar el recinto.
La costumbre de los ciudadanos de acudir a votar en sus vehículos generó tráfico alrededor de los recintos, lo cual hizo difícil movilizarse.
Cédulas
Largas filas se registraron ayer en el Registro Civil de Turubamba (sur de Quito). Cientos de personas buscaban obtener su cédula; en varias sucursales se atendió, ayer, de 07:00 a 14:00.
Sobrevuelo
La Policía Nacional efectuó su primer sobrevuelo de inspección electoral a las 08:00; y en cada uno de los recintos hubo una cuadrilla de ocho uniformados.
Refrigerios
Los miembros de las mesas electorales reclamaron los refrigerios que debían entregar las autoridades electorales. Es que en ocasiones anteriores, comentaron, contaban con alimentos desde tempranas horas hasta la tarde.