Políticos y medios de prensa extranjeros atacaron este martes la "cultura de las armas" de Estados Unidos, un día después de que un hombre dio muerte a 32 personas en la peor masacre por un tiroteo en ese país.
El primer ministro de Australia, John Howard, afirmó que las restricciones introducidas en la legislación sobre armamento de su país, tras un masivo tiroteo ocurrido en Tasmania en 1996, han prevenido que emerja la cultura de las armas.
Los australianos impusieron, tras ese episodio, leyes que prohibieron prácticamente todos los tipos de armas semiautomáticas.
"Nosotros mostramos la determinación de que la cultura de las armas, que es muy negativa en Estados Unidos, nunca llegaría a ser un elemento negativo para nuestro país", dijo Howard, quien envió sus condolencias a los familiares de las víctimas de la Universidad Tecnológica de Virginia.
El atacante en la universidad de Virginia, un importante centro de formación tecnológica, se suicidó en una sala de clases tras abrir fuego el lunes contra los estudiantes y el personal, en lo que aparentemente fue una masacre premeditada.
La policía lo identificó el martes como Cho Seung-Huiun, un surcoreano de 23 años.
El primer ministro británico, Tony Blair, y la canciller alemana, Angela Merkel, también enviaron sus condolencias. Incluso Irán, país que está en medio de una disputa con Estados Unidos por su programa nuclear, expresó su dolor por las muertes.
Diarios europeos plantearon que los tiroteos en Estados Unidos eran lamentablemente difíciles de evitar debido al derecho a portar armas consagrado en la Constitución. En Italia, el diario izquierdista Il Manifesto dijo que la masacre era "tan estadounidense como el pastel de manzana".
Más de 30.000 personas mueren anualmente por heridas de bala en Estados Unidos y existen más armas en manos privadas que en cualquier otro país. Un poderoso "lobby" a favor de las armas y el apoyo a la posesión ha frustrado muchos intentos para endurecer los controles.
El periódico francés Le Monde señaló que episodios como éste desfiguran el "sueño americano".
"La (...) matanza fuerza a la sociedad estadounidense una vez más a examinarse, a revisar su violencia, la obsesión por las armas que tiene parte de su población, los problemas de su juventud, sometida a la doble tiranía de la abundancia y la competencia", escribió el diario.