Filosofía. Jiménez es un artista al que le interesa lo cotidiano, la religiosidad y las expresiones que han permanecido en los márgenes, como el grafiti y lo artesanal.
Lo primero que llama la atención de este artista es su nombre: Cisco. Pero Cisco en realidad se llama Francisco. Y la historia de ese aféresis surgió a finales de la década del ochenta, cuando Francisco Javier Jiménez, pintor que ahora tiene 38 años, trabajaba como caricaturista en un periódico de izquierda de su país natal: México.
Recuerda que era la época en que el PRI tenía todo el poder y era muy probable que hubiera censura, así que lo mejor era firmar con un seudónimo, que es también una costumbre extendida entre los caricaturistas. Así nació Cisco. Y con ese nombre continuó su vida de artista una vez que se alejó de los medios de comunicación.
"Yo quería vivir de la caricatura para pintar sin problemas, pero era tan mal pagada que tenía que vivir de la pintura para hacer caricatura", dice ahora en tono de broma este pintor mexicano nacido en 1969, que presenta la exposición Dulce caos, amarga ironía, en el MAAC, en Guayaquil, una ciudad que visita por tercera ocasión y en la que vivió por tres meses hace siete años, pero en la que exhibe su obra por primera vez.
Su etapa de caricaturista la considera de aprendizaje y decisiva para su arte actual. Era un ejercicio de sagacidad. Una labor diaria en la que debía producir una imagen atractiva y un texto contundente. De ese oficio le quedó la idea de mezclar en su pintura imagen y texto, una fusión de lenguajes que no era común en el arte.
Expresa que le interesa tender puentes al observador, darle claves para llegar a la obra. Disecciona el objeto, hace que se vea el interior, las capas. "Es un pretexto para mostrar una manera de ir más allá de lo superficial. Es una metáfora", dice.
La exposición la integran pinturas sobre diversos soportes: madera, papel, tela de manteles y una instalación, parte de la cual trabajó con un grupo de jóvenes artistas guayaquileños, a los que impartió un taller.
La obra de Cisco bebe de la cultura popular. Él es un artista con formación académica que revalora lo cotidiano, la religiosidad, las expresiones que han permanecido en los márgenes, como el grafiti y lo artesanal. Dice que el interés le viene porque en México lo popular es fuerte y cree que los artistas no pueden pasar eso de largo.
Y porque hubo otro elemento: lo que él llama el fenómeno del conceptualismo. "Se puso de moda negar lo local y volverse internacional y a mí no me pareció tan buena idea. Me dije a lo mejor quedan cosas que aún pueden defenderse dignamente y seguí explorando en eso, mientras todo el mundo estaba en el minimalismo o en pinturas blancas o asesinando a la pintura".
Ahora opina que no importa el medio o el soporte sino el discurso y el planteamiento: "La pintura tiene que estar a codazos con las instalaciones o con el video, pero es algo sano, porque obliga a la pintura a aprender a convivir con todo esto y a contaminarse de nuevas técnicas, de nuevos materiales".
BREVES
Conferencia
El artista Cisco Jiménez ofrece hoy una conferencia abierta al público en el MAAC (Malecón y Loja). Presentará videos y hablará de su obra. Es a las 10:00.
Hasta Mayo
La exposición Dulce caos, amarga ironía estará abierta al público hasta el próximo 6 de mayo.
DICEN DE ÉL
Billy Soto Chávez
"Ha sido una experiencia muy buena asistir al taller de Cisco Jiménez y trabajar con los demás chicos".
Félix Andrés Hurtado
"Cisco es afable, de trato fácil. En su obra conjuga lo contemporáneo
con elementos cotidianos".