Tras 45 días en funciones, la ministra coordinadora de Desarrollo Social, Nathalie Cely, presenta hoy, junto con el área económica-productiva y la Secretaría de Planificación (Senplades), la Agenda Social para el Desarrollo 2007.
La Agenda es "un gran paraguas que aglutina todos los proyectos de desarrollo social y combate a la pobreza" del régimen de Rafael Correa, y es el primer eslabón del Plan Nacional de Desarrollo Social y Productivo 2007-2015.
Ayer, en su oficina ubicada en el centro norte de Quito, la funcionaria -que dice haber sido la artífice del Bono de Desarrollo Humano en el gobierno de Jamil Mahuad- comentó las líneas generales de esa política.
¿Qué elementos propone la nueva agenda?
Tiene tres pilares: todos los temas de protección social donde se garantizan los derechos de las personas más vulnerables. Como segundo elemento, la política de generación de capacidades mínimas en educación, la salud, vivienda.
Asimismo, la inclusión económica que pretende involucrar a los más excluidos en la dinámica económica, a fin de que tengan acceso a capacitación, trabajo y un mercado garantizado. Todo ello, aclarando que este Gobierno no podría estar más lejos del asistencialismo.
¿Si no es asistencialismo, entonces cómo se llama este modelo económico que proponen?
Es un nuevo modelo llamado por los tecnócratas 'crecimiento endógeno', que quiere decir que nace de adentro de la propia población.
Se ha conocido que este modelo, en el cual la población se organiza en microempresas y genera producción, existe por ejemplo en Venezuela; ¿fue traído de allá?
No, necesariamente. El modelo endógeno se practica muy bien en Argentina, con el gobierno del presidente Kichner. También en Chile existe la política de que a quien tiene una idea se le dan las herramientas para lograrlo. Conozco que también en Venezuela hay un crecimiento solidario de este tipo.
¿Cuál ha sido, dentro de este esquema, el papel del Ministerio que usted dirige?
Nos hemos preocupado de posicionar la 'política de inclusión económica'. Había que darle el mismo peso que a la protección social, a la vivienda de calidad, a la salud o a la educación.
Dentro de este ámbito de acción, está el programa Socio País, que es un conjunto de proyectos prioritarios que requieren una alta coordinación, pues intervienen varios ministerios; esos proyectos son creativos y con alto impacto cuantificable.
¿Cómo se prevé mantener estos programas en el tiempo y cómo se garantizará su financiamiento?
El Bono de Desarrollo Humano y el de Vivienda tienen su financiamiento en el presupuesto del Estado.
Entiendo su inquietud de que por ejemplo si el petróleo bajara de precio, estaríamos en una vulnerabilidad por el vaivén económico. Por eso mismo se está adoptando un nuevo perfil para la deuda, que nos permita dar más espacio a lo social. La idea es tener una política sostenible.
Le preguntaba esto porque varios sectores temen que el Gobierno esté despilfarrando los recursos que ahora tenemos, gracias a los precios del petróleo.
Uno debe arroparse hasta donde las sábanas llegan. Lo que pasa es que este Gobierno ha sido creativo e innovador para conseguir recursos.
Por ejemplo, para hacer los pagos a personal en Educación no existían recursos porque la ley no permitía el incremento de los salarios; pero esto debía ser tomado en cuenta como inversión. Por eso, se declaró en emergencia al sector y se abrió paso -entonces- a la posibilidad de utilizar los recursos del Fondo de Ahorros de Contingencia (FAC).