Hasta Harry Potter hace magia para salvar el planeta. La editorial Scholastic se ha comprometido formalmente a utilizar papel certificado por el Consejo de Administración Forestal (FTS, según sus siglas en inglés) en la impresión del séptimo y último libro de la saga del joven mago, escrito por la británica J. K. Rowling, y que se espera salga a circulación en julio.
Para una impresión inicial de 12 millones de copias en inglés de Harry Potter and the Deathly Hallows (aún sin título en español), la multinacional de comunicación utilizará 16.700 toneladas de papel, de las cuales el 65% tendrá la certificación FTS, que significa que la materia prima proviene de bosques manejados de forma social y ambientalmente responsable, mientras que el resto tendrá mínimo 30% de fibra reciclada según el estándar de FTS.
Este logro, el más grande de la industria editorial en un solo libro, ha sido posible gracias a la intervención de Rainforest Alliance (Alianza para los Bosques), prestigiosa corporación internacional de ambiente y desarrollo que trabaja en los cinco continentes con una agenda comprometida con el cambio de prácticas comerciales y de consumo para hacerlas favorables con la naturaleza.
Fundada en 1987 cuando el mundo comenzaba a asumir la realidad de que cada minuto desaparecían 20 hectáreas de bosques, esta organización comenzó a trabajar con la pasión de un “masajista, un obrero del teatro o un voluntario del cuerpo de paz”, según indicó el director y fundador Dan Katz en una nota publicada en el sitio web de la entidad. “No teníamos dinero, contactos, experiencia o habilidades para emprender esta tarea”, agregó.
Veinte años después, Rainforest Alliance está trabajando con miles de productores, desde pequeñas cooperativas hasta las empresas más millonarias del mundo, incluyendo las multinacionales Kraft (en sembríos de café), Chiquita (banano) y Expedia (turismo sostenible), entre otros, con lo cual ha creado una tendencia global hacia prácticas sostenibles que les han permitido, entre otros logros, certificar un total de 240 mil hectáreas de cultivos en 10 mil granjas en 14 países y más de 45 millones de hectáreas de bosques.
Ecuador, sede andina
Nuestro país tiene una singular importancia para los proyectos de Rainforest Alliance, con sede principal en Nueva York, tanto así que en febrero fue inaugurada la sede andina de la entidad en Quito.
Uno de los proyectos que ejecutan es la Iniciativa de Conservación de la Cuenca del Amazonas (ICCA), que emprende junto a la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTC), con sede en Brasilia, la fundación ecuatoriana Conservación y Desarrollo y Fundación Natura de Colombia, entre otras entidades conservacionistas, con el apoyo de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid).
“Existen muchas situaciones que destruyen amplias zonas de la región amazónica, como la pobreza, la tala ilegal, la explotación de petróleo. En muchos casos los actores locales luchan para detener los impactos a la naturaleza, pero algunos gobiernos permiten que sigan ocurriendo”, dice Luis Felipe Duchicela, director regional de Rainforest Alliance, quien considera que con la nueva oficina en Quito podrán intensificar sus programas en los países andinos, para lo cual tienen el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y la Fundación Ford.
“La ICCA busca crear en la cuenca del Amazonas zonas de amortiguamiento que reduzcan el impacto del hombre”, señala Duchicela. “Por ejemplo, no se trata de prohibirle a las comunidades nativas que definitivamente dejen de talar árboles, sino que se los capacita para que lo sigan haciendo pero de forma controlada”, explica el ejecutivo.
Entre otros propósitos, la certificación que ofrece Rainforest Alliance busca que las comunidades y grandes productores exploten sembríos de cacao y café de forma controlada. Para ello los capacitan en buenas prácticas que incluyen desde utilizar el abono adecuado hasta la necesidad de que los trabajadores tengan una buena calidad de vida y un sueldo digno.
Un mundo certificado
La sede andina de Rainforest Alliance cubre las áreas turística, forestal y agrícola en Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador. Para certificar el área turística y agrícola en el país, Rainforest trabaja en conjunto con la fundación ecuatoriana Conservación y Desarrollo, con sede en Quito.
En conjunto buscan, entre otros objetivos, que productos como el cacao y el café tengan un sello que certifique al consumidor que fueron elaborados con conciencia social y ambiental. Esa es la tendencia global del mercado, según Duchicela, por lo que el mundo desea proteger los recursos naturales.
En el área turística ofrecen el sello Smart Voyager (Viajero inteligente), que contempla estrictas normas ambientales, sociales y de seguridad para reducir el impacto ambiental que puede generar una operación turística, además de que asegura beneficios directos a las poblaciones locales y a los empleados que operan la actividad turística, e involucra a los visitantes en la conservación de los recursos naturales del destino.
Verónica Muñoz, encargada del área turística de la entidad, señala que esta tendencia mundial no solo involucra a zonas montañosas o apartadas, sino también a hoteles de toda categoría en sitios urbanos. Es más, el mundo se está percatando de que la conservación no solo concierne a empresas turísticas, agrícolas o forestales, sino a sitios que antes poco se relacionaban con el concepto de “sostenibilidad”. Por ejemplo, Rainforest Alliance ha anunciado que el Museo del Prado, el centro de exposiciones de arte más importante de España, realiza su actual remodelación con cantidades significativas de madera obtenida de bosques certificados por el Consejo de Administración Forestal (FSC). “El nuevo edificio del Prado, en Madrid, alberga salas de exposiciones, un salón de actos, una sala de conferencias, salas de restauración y despachos. En toda la instalación encontramos suelos de roble macizo, sobre una instalación de contrachapado de abedul y rastrelado de pino amarillo similar a la del empanelado de las paredes y del falso techo, todos ellos materiales procedentes de fuentes certificadas FSC”, indica un comunicado de prensa.
Parece que la tendencia sostenible impulsada por Rainforest Alliance busca cubrir de todo y a todos, incluyendo a magos aprendices como Harry Potter, quien, como mencionamos al inicio, viajará a las manos de los lectores en papel con sello conservacionista.
¿Quién puede negar ahora que la magia también está involucrada en el rescate del planeta?
Contacto: Quito, (02) 243-2087, 331-7204, lduchicela@ra.org, www.rainforest-alliance.org.
Rainforest Alliance busca proteger los ecosistemas, así como a las personas y a la vida silvestre que dependen de ellos mediante la transformación de prácticas del uso del suelo, las prácticas comerciales y el comportamiento de los consumidores”.
Felipe Duchicela