Empresas. Consorcio Nobis, con su marca Valdez, entra a competir al mercado de la sal.
El Consorcio Nobis aprovecha el ‘dulce’ momento por el que atraviesa su marca azucarera Valdez para añadirle una nueva sazón a su negocio. Y lo hace para entrar a competir a un mercado diferente con su sello Valdez: la sal.
Estar por dos años consecutivos en el puesto 24 de las 100 insignias más recordadas por el consumidor ecuatoriano, y tener el 62% de recordación entre las marcas de azúcar, según datos que posee, motivaron a Nobis a explorar ese nicho.
Sal Valdez entrará desde la próxima semana a disputar un espacio en las perchas con, al menos, otros cuatro fuertes competidores, en un mercado cuya participación mayoritaria la tiene Ecuasal (Cris-sal), empresa en la que hay acciones de la familia del ex presidente León Febres-Cordero y Morton International, de EE.UU.
Quienes están a cargo del comercio de Sal Valdez aspiran entre el 15% y 20% del mercado local, que factura de $ 18 a $ 20 millones. ¿Cómo? Carlos Grunauer, gerente de comercialización, dijo que una de las fortalezas reposa en el nivel de penetración que tiene la marca Valdez entre los consumidores. La otra radica en la parte comercial, en la que pretenden que un alto porcentaje de sus 850 mayoristas compradores de azúcar Valdez hagan lo mismo con su sal de mesa. Para iniciar de 300 a 350 mayoristas la distribuirán.
“Los mismos clientes del azúcar son de la sal. Nosotros no hacemos la labor misionera de distribución. Lo técnico es ir donde el mayorista, al que acude el tendero del barrio a comprar su lista de la semana”, sostuvo Grunauer.
Nobis arranca en este negocio con una producción de 25.000 sacos de sal mensuales, que equivaldría a 300.000 o 400.000 sacos anuales. El consumo nacional bordea los 2’100.000 sacos de sal de 50 kilogramos.
Proquipil, que también fabrica bajo la marca Delisal, es la que provee del producto a Valdez, que firmó un “contrato a largo plazo” con esta empresa.
El reciente levantamiento de la medida que prohibía la importación del producto no es un asunto que merma los planes de Valdez. “Alguien tratará de importar, pero tendrá que crear esta fortaleza que tiene la industria y nosotros que entramos a vender con esta marca, que tiene unos 125 años”, adujo Grunauer.
En abril pasado, cuando el Consejo de Comercio Exterior e Inversiones (Comexi) adoptó la resolución, los productores de este bien expresaron sus reparos por los problemas que esta podría acarrear al mercado.
Nicolás Febres-Cordero, gerente de Ecuasal, aseguró que la medida no se justifica en absoluto. Manifestó que teme que debido a la nueva resolución la sal industrial que ingresa al país sea transformada de consumo humano sin cumplir con las reglamentaciones sanitarias, como ocurrió en años pasados.