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LUNES | 7 de mayo del 2007 | Guayaquil, Ecuador
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Pululan los ‘dueños’ de las calles
Las calles no son de todos los ciudadanos, sino de seudocuidadores de carros.

En un país como el nuestro, donde es común la frase “Esta es tierra de nadie”, es lamentable tener que vivir diariamente, y en cualquier sector de la urbe, el hostigamiento de esa gente cuando buscamos un lugar donde parquear nuestro automóvil.

Estos sujetos de manera arbitraria y abusiva se han tomado las calles de Guayaquil como propias y prácticamente hay que pedirles permiso para estacionar un vehículo.

Se hacen llamar “cuidadores de carros”, por “ayudar” a estacionarnos en algún lugar libre que ellos dicen les pertenece.

Yo y toda persona que sabe conducir bien no necesitamos ayudantes para parquear.

Pretenden de manera obligatoria que el propietario del vehículo les “colabore” con un dólar.

Darles menos de esa suma es arriesgarse a recibir sus propias monedas en la cara o encima de su vehículo; o en el peor de los casos, a sufrir la furia del cuidador y de sus compañeros, como sucedió hace un mes cuando presencié a uno de estos sujetos reclamarle al dueño de una camioneta por haberla estacionado cinco minutos en pleno centro de Guayaquil (en los alrededores del edificio del Correo).

¿Y si la insultada es una mujer? Imaginen qué sucede en el caso de negarse a que le cuiden su carro.

Posiblemente al regresar de su diligencia encuentra en el automóvil alguna raya extraña que no estaba antes o algún neumático desinflado.
Algunos ciudadanos deben haber pasado por todos estos malos ratos, y otros más.

A mí, por ejemplo, un “cuidador” me quiso cobrar por estacionar durante tres minutos en la Empresa Eléctrica, en la calle Eloy Alfaro, adonde fui a preguntar algo muy rápidamente.

En algunas zonas los “cuidadores” hasta se “uniforman” y le dan a uno de la manera más fresca un papelito color rosado donde se nos indica el valor por el uso del espacio de la vía pública, mínimo $ 1.

Hago un llamado al señor Alcalde de nuestra ciudad y al Departamento de Vía Pública del Municipio para que solucionen este abuso.

Es comprensible que todos tenemos  derecho de trabajar, pero de manera ordenada y respetando a los demás.

Nelson Medina Silva,
doctor, Guayaquil
Atentado al ornato
Los moradores de la zona de avenida del Ejército, desde Venezuela hasta Bolivia, estamos preocupados porque desde hace ocho años aproximadamente, está abandonado un edificio  en la avenida del Ejército, a pocas cuadras de la regeneración urbana que el Municipio implementó a lo largo de las calles Venezuela y Portete.

Esa esquina se ha convertido en dormitorio público de alcohólicos y drogadictos que se apoderan de las calles del sector, dando cabida a viciosos y ladrones que vienen desde otros barrios. Es el sitio de sus reuniones y hasta es baño público de quienes a diario lo visitan a cualquier hora.

Ese edificio fue desmantelados en su interior por antisociales. Hace unos meses la Policía desalojó a una pareja que reciclaba todo tipo de material. La estructura es guarida también de roedores, insectos y murciélagos. Sumado a esto que el sector no cuenta con alumbrado público, por lo que solicitamos a la Categ que refleje el valor que factura todos los meses por “alumbrado público”.

Magdely Zambrano,
Guayaquil
Carta del alcalde Nebot
Refiérome al artículo ‘El Alcalde marinero’ del señor Emilio Palacio.
Aunque resulte extraño puede el columnista oponerse a la descentralización de Autoridad Portuaria de Guayaquil y a que la Municipalidad de su ciudad administre el Puerto Marítimo y construya una verdadera ciudad puerto que genere bienestar y empleo. Pero no debe hacerlo con afirmaciones absolutamente falsas en su fondo y en su forma. Eso no lo puedo permitir.

Descalifica nuestra gestión pretendiendo ignorar que en el campo de la educación la Administración que presido entrega textos gratuitos, dota de computadoras e interviene en la reparación integral respecto de todas las escuelas fiscales del cantón, sirviendo a más de 200.000 niños. Atendemos y medicamos gratuitamente a cientos de miles de personas pobres cada año, a través de hospitales del día, clínicas móviles, dispensarios y el Programa de Aseguramiento Popular. ¿No es esto mejor que el asumir, en esas materias y sin beneficio de inventario, las competencias que, por la altísima desproporción entre el gasto laboral y la inversión social con que las maneja el Estado, significaría la quiebra de la Municipalidad de Guayaquil con la ausencia o merma de servicios y obras que prestamos y hacemos a todos los ciudadanos –especialmente a los pobres– en todos los ámbitos que implica la administración de una ciudad?

En alcantarillado pluvial, todas las grandes vías que hemos construido incluyen enormes ductos pagados por nosotros que han contribuido decididamente a resolver el problema de inundaciones. Hemos asumido el alcantarillado sanitario, a nuestro costo, para 165.000 personas pobres en la parroquia Tarqui popular y en la regeneración urbana en todos los sectores de la ciudad. Y esto siendo aquello obligación de Ecapag, cuya competencia estamos dispuestos a asumir siempre y cuando el Gobierno Nacional ponga su parte, pues por mandato constitucional, no existe transferencia de competencias sin transferencia de dinero.

En el aspecto portuario es público y notorio que la concesión del Puerto Marítimo de Guayaquil, la única exitosa tras varios fracasos continuos, fue impulsada por la Municipalidad y otros sectores representativos de la ciudad. Igualmente, cuando la licitación estaba a punto de ser declarada desierta y convertirse en un nuevo fracaso para Guayaquil, exigimos un cambio de actitud que culminó con el otorgamiento de la concesión. Esa concesión será absolutamente respetada en la transferencia y asunción de las competencias que hemos demandado.

Por supuesto, también hemos impulsado que inversionistas extranjeros hagan realidad un anhelo permanente de los guayaquileños: la construcción del puerto de aguas profundas de Guayaquil, en Posorja. Una inversión que expresamente admite competencia privada y pública, y que en sus dos etapas ascenderá a 450 millones de dólares absolutamente financiados por inversionistas privados, sin ningún riesgo del Estado.

La complementariedad de los puertos, su disposición técnica para captar nuevos mercados y negocios y hasta su relativa competencia son indispensables para el crecimiento económico y la generación de empleo en Guayaquil y el país.

Desde el punto de vista legal la transferencia de las competencias de Autoridad Portuaria de Guayaquil a la Municipalidad, de acuerdo al art. 226 de la Constitución y otras normas, no es solo procedente legalmente sino obligatoria, pues no está incluida entre aquellas que se reservan al Estado Central. Aquella disposición que reducía el ámbito municipal a los puertos fluviales está derogada por la Constitución vigente desde el 10 de agosto de 1998, a la que ninguna ley puede oponerse y peor si es inferior y anterior.

Además, la Autoridad Portuaria de Guayaquil, de acuerdo al art. 2, letra ch, del Erjafe, es parte de la Función Ejecutiva y parte del Estado ecuatoriano y absolutamente descentralizable cuando la Municipalidad lo demande.

Por otro lado, no hay que confundir el tema de la jurisdicción con el del territorio. El puerto y todas las instalaciones y construcciones a que se refiere la competencia demandada están en territorio del cantón Guayaquil y el mar es solo el campo de operación de los buques.
Por último, cabe anotar que el pedido de transferencia es total, es decir que abarca no solo el compromiso actual de la Autoridad Portuaria de Guayaquil de dragar el canal de acceso hasta la profundidad convenida, sino un compromiso adicional de profundizar dicho canal hasta donde sea necesario. Lo indicado
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Dibujo


El colegio Fiscal de Bellas Artes Juan José Plaza abre los cursos de dibujo y pintura, figura humana y escultura desde el sábado 12 de mayo. Mayor información o inscripciones llamar al 244-9810 y 244-9815.

Dirección: Chimborazo y Bolivia.

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