Hace más de 35 años, al joven y espigado inglés lo sedujeron dos sentimientos para radicarse en Guayaquil.
El amor de una guayaquileña y –por su relación laboral con una multinacional de agroquímicos (ICI)–, convertirse en uno de los pioneros de esta actividad en Ecuador. Actualmente preside la empresa que captó el 25% de los $150 millones que gastaron los agricultores y ganaderos nacionales en pesticidas y otros insumos agropecuarios el año pasado.
¿Cual ha sido su mayor aporte a la producción nacional? Desde que comenzamos (1972), la producción agrícola nacional se ha multiplicado diez veces y eso implica el uso de insumos. Destacaría como mérito de Agripac el aumento de la productividad de maíz con la introducción de híbridos y la transferencia de nueva tecnología para cambiar el método artesanal.
¿La inclinación por los biocombustibles, qué efecto ha tenido en el mercado? Con la revolución verde, antes que aparecieran, el mundo no consumía toda la comida que se producía y por eso los precios bajos. Ahora ya no apostamos a los excedentes y por eso el precio del maíz y otras materias primas importantes siguen en alza.
¿En qué ha cambiado la forma de vender agroquímicos? La adopción de la tecnología cuesta y superar esa dificultad cuando no hay crédito, nos llevó a financiar al pequeño y mediano agricultor.
Desde que el Banco de Fomento dejó de ser una fuerza importante para el agro, tuvimos que tocar la puerta de la banca privada y financiarlos. De nuestra venta, el 60% es fiada, el 25% hasta la cosecha. Montamos un Plan Maíz en el cual promovemos alrededor de 10 mil hectáreas y la experiencia es muy positiva; la cartera sana llega al 95% y el productor hace una venta directa sin intermediarios. No sacamos mayor utilidad recibir el grano en pago pero es la forma de vender ahora pesticidas. Considero que si hay apoyo del Estado, podríamos autoabastecernos de maíz en dos o tres años.
¿A los agroquímicos se les endosa el alto costo de producción y por eso se habla de importarlos directamente? La urea que traen de Venezuela la subsidian el 50%. En ninguna parte del mundo existe una entidad gubernamental que sea capaz de traer, promover, introducir nuevos productos y entregar lo requerido por el productor agrícola.
Nuestros precios son bastante competitivos, exportamos a Colombia, Perú y Bolivia $ 3,5 millones. Hay un mercado abierto donde operan 45 importadores de agroquímicos.