Primero llegó una ola de inmigrantes de México y otros países latinoamericanos. Luego hicieron su aparición las tortillas y las telenovelas en español, producidas en Estados Unidos, para el creciente público hispano radicado en ese país.
Hoy en día, registra una sorprendente y creciente ola de inversiones por parte de un intrépido grupo de compañías latinaomericanas exitosas y repentinamente multinacionales.
Considere lo siguiente: ejecutivos mexicanos que venden pizzas italianas en ciudades como Kansas City, Missouri; una compañía siderúrgica brasileña que compra fundidoras emproblemadas en el Medio Oeste de Estados Unidos; y un fabricante de cemento peruano instalado en Arizona.
Las nuevas “multilatinas” son compañías agresivas, productos derivados de la liberalización de mercados que cundió por todas las economías latinoamericanas, en los 90.
“A medida que Latinoamérica redujo sus propias barreras al comercio y a las inversiones, sus compañías empezaron a ver al mundo de una manera muy diferente”, expresó Robert Pastor, vicepresidente de asuntos internacionales de la Universidad Estadounidense. “Ahora, Latinoamérica no es sólo un destino, sino la fuente de capital y de inversión”.
Gerdau Ameristeel, compañía acerera de origen brasileño, se ha convertido en uno de los dos principales proveedores de empleos en el poblado de Wilton, al importar un nuevo estilo administrativo y capital fresco para modernizar y ampliar una vieja fundidora, y lidiar con un difícil sindicato laboral estadounidense.
Desde su llegada a Estados Unidos, en 1999, Gerdau rápidamente ha amasado un imperio de 17 fundidoras en once estados del país, para convertirse en el cuarto productor de acero de Estados Unidos.
De la misma forma, Cemex, empresa mexicana, ha emergido en los últimos dos años como el proveedor número uno de cemento y concreto premezclado en Estados Unidos, con cerca de diez mil empleados en todo el país.
De acuerdo con la Oficina de Análisis Económico, del Departamento del Comercio Estadounidense, la inversión extranjera directa de México, Centroamérica y Sudamérica se elevó de 8 a 13.500 millones de dólares entre 1995 y 2000, antes de dispararse a 30 mil millones de dólares, en 2005.
Gilberto Neves es el presidente de Odebrecht Construction, contratista brasileño que participa en la transformación del horizonte urbano de Miami con obras como una ampliación del aeropuerto, un centro de artes escénicas, una arena para el equipo local de básquetbol Miami Heat, así como edificios residenciales y de oficinas. Afirma que el crecimiento de sus compañías en Estados Unidos es parte de su búsqueda de mercados: “Aquí, en Estados Unidos, hay una tremenda demanda de todo: de bienes, mercancías, servicios, todo”.