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Mezcla étnica determina el gasto social en EE.UU.

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Mayo 13, 2007

Muchos estadounidenses se muestran escépticos respecto al gasto gubernamental en programas sociales, y mencionan una letanía de razones conocidas: los grandes programas gubernamentales no son efectivos, son vulnerables al desperdicio y el abuso, y van contra el espíritu autosuficiente de los fundadores del país.

Pero crecientes investigaciones sugieren que la antipatía de Estados Unidos hacia el gran gobierno tiene otra causa, reconocida con menos frecuencia: la diversidad racial y étnica del país.

Estudios recientes realizados por economistas y otros científicos sociales han encontrado que esta mezcla tiende a socavar el apoyo al gasto gubernamental en “bienes públicos” de todo tipo, ya sea el cuidado de la salud, carreteras o programas de asistencia social para los desamparados.

Algunos de estos estudios sugieren que la gran diversidad de Estados Unidos —no sólo étnica y racial, sino también religiosa y lingüística— es una importante razón por la que el gasto gubernamental en los programas de asistencia social es mucho menor que en las naciones más homogéneas de Europa.

“Las divisiones raciales y étnicas reducen los incentivos para que la gente sea generosa con los demás a través de la asistencia social”, comentó Alberto Alesina, profesor de economía, en Harvard.

En Estados Unidos, el gasto gubernamental en transferencias sociales, todo, desde el seguro de desempleo hasta el cuidado de la salud y las pensiones, es alrededor de una tercera parte menos que en Italia, Francia o Bélgica, cuando se le expresa como un porcentaje de la economía, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Y es alrededor de la mitad del nivel de Suecia.

Lo que es más, los estadounidenses pagan menos en impuestos que los ciudadanos de casi todos los otros países ricos en la OCDE.

En su libro de 2004, “Fighting Poverty in the U.S. and Europe” (La lucha contra la pobreza en Estados Unidos y Europa), Alesina y Edward Glaeser, otro economista de Harvard, aplicaron técnicas de regresión estadística para correlacionar datos sobre el gasto gubernamental con datos sobre la diversidad racial, étnica, lingüística y religiosa en Europa Occidental y Estados Unidos. Los catedráticos concluyeron que alrededor de la mitad de la brecha entre Europa y Estados Unidos en el gasto público en programas sociales podía explicarse gracias a la mezcla racial y étnica más variada de Estados Unidos. (Dijeron que gran parte del resto era atribuible a los partidos izquierdistas más fuertes en Europa).

Como sugirió William Julius Wilson, en su libro de 1996, “When Work Disappears: the World of the New Urban Poor” (Cuando el trabajo desaparece: El mundo de los nuevos pobres urbanos), muchos estadounidenses de raza blanca se volvieron contra el gasto en asistencia social durante los años 70, porque creían que servía principalmente a personas de raza negra. “Los contribuyentes blancos se veían siendo obligados, a través de los impuestos, a pagar servicios médicos y legales que muchos de ellos no podían darse el lujo de pagar a sus propias familias”, escribió Wilson.

En la relativa homogeneidad de Suecia, en contraste, la mayoría de los contribuyentes tiene la confianza de que los programas de gasto social se dirigirán a personas muy parecidas a ellos.

En un estudio de 1997, Alesina, junto con Reza Baqir, economista en el Fondo Monetario Internacional, y William Easterly, profesor de economía en la Universidad de Nueva York, analizaron la relación entre el gasto social y la diversidad étnica en 2.700 ciudades, condados y áreas metropolitanas en Estados Unidos.

Descubrieron que en ciudades más diversos, el porcentaje del gasto del gobierno local en bienes públicos —carreteras, retiro de basura y la educación— fue menor que en lugares más homogéneos. “Nuestros resultados son consistentes con la idea de que las mayorías blancas votan por reducir el suministro de bienes públicos productivos a medida que aumenta la proporción de personas de raza negra y otras minorías”, escribieron.


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