La situación hasta el 2006, en que se desmovilizaron los grupos paramilitares, era de absoluta crisis humanitaria en todas las localidades cercanas a la frontera colombo-ecuatoriana. Sin duda hubo muchas víctimas de Ecuador, afirma el ex personero (especie de procurador) del Municipio de La Hormiga, Colombia, quien ocupó ese cargo desde el 2001 hasta el 2005.
¿Conoció usted sobre desaparecidos ecuatorianos? Algunos familiares venían a pedir ayuda de la Personería. Averiguaban el paradero de sus parientes que habían sido víctimas del delito de desaparición forzada, situaciones que se dieron más que todo en la Inspección de Policía de El Placer, donde me acuerdo se dieron dos casos concretos de ecuatorianos. Se trató de dar ayuda jurídica y humanitaria.
¿Que hizo usted? Adelantaba averiguaciones en los hospitales y con los inspectores de Policía. No hay documentos ni denuncias en diversas oficinas de gobierno, pero sí testimonios recogidos de la gente que decía que los hechos ocurrían. Relataban que ecuatorianos habían sido abordados por paramilitares y se los habían llevado y desaparecido.
A veces los mismos parientes recogían testimonios que ratificaban lo sucedido.
¿Se hallaban los cadáveres? Nunca. Nunca fue posible.
¿La situación era crítica? Indudablemente. Durante varios años de presencia de grupos armados ilegales hubo mucho amedrentamiento, mucho más para quienes de una u otra manera ejercíamos un cargo público. Las amenazas y los riesgos para la vida de toda la familia eran constantes.
¿Lo amenazaron a usted? Claro, estuve bajo amenazas de grupos paramilitares. Recibí la Personería en el 2001 y ya había el fenómeno del paramilitarismo y de los grupos armados ilegales.
Entonces, las fosas halladas ahora son pocos testimonios. Por supuesto. La situación era de verdadera crisis humanitaria. Aquí se presentaron tantos fenómenos contra los derechos humanos y los derechos internacionales a diario, era muy difícil.