Los hijos las identifican con esas profesiones, aunque cumplen hasta diez.
Hoy en Ecuador, al igual que en otros países, se celebra a la mujer que en el cumplimiento de su papel de madre desarrolla habilidades propias de varias profesiones. En un sondeo realizado por este Diario, la mayoría de los consultados dijo que la mamá es básicamente una administradora y psicóloga.
En Guayaquil, desde la tarde de ayer se inició la demanda en los cibers y cabinas telefónicas para hacer llamadas al exterior a las madres migrantes e intercambiar saludos.
Parecería que están programadas o tienen un libreto escrito para los hijos. Advierten lo que les puede suceder y pasan horas sin dormir hasta que ellos no hayan llegado a casa.
“Pueden ser las dos de la mañana o las cuatro y mi mamá antes de que yo saque las llaves me abre la puerta”. Kelly Bravo, una estudiante de Hotelería de 19 años, lo cuenta con una sonrisa, que es más intensa cuando dice que si tuviera que ponerle una profesión a su mamá en el hogar sería la de celadora.
Mélani Velásquez, de 18 años, la respalda, pero aclara que ante todo su mamá es su psicóloga personal y la chef de la casa. “Siempre sabe lo que me pasa y sabe qué aconsejar”, afirma.
Con educación formal o sin ella, las madres se convierten en profesionales múltiples en el hogar. Son administradoras, niñeras, chefs, generalas, psicólogas, enfermeras, profesoras, celadoras, arquitectas, asesoras...
Han desarrollado ese rol multifuncional por necesidad (separación o son jefas del hogar) o porque, indica Marcelo Martínez, presidente del Colegio de Sociólogos del Guayas, la sociedad las ha obligado a asumirlo a través del tiempo.
Por generaciones, refiere, la mujer se dedicó por completo al hogar y a criar a los hijos, y el trabajo doméstico se consideraba improductivo.
“Es lo que heredaron y aún se mantiene, pero hay variables que ha impuesto la vida moderna... Antes la madre tenía el dinero para administrarlo, ahora también lo produce y la mujer exige su presencia en el trabajo”, dice él.
Pero producirlo sigue siendo una cuestión de lucha porque no ha implicado dejar de lado las funciones del hogar.
La orientadora y psicóloga Cecilia Chávez Bowen explica que ese factor de asumir diversas funciones también nace como parte del instinto materno, que desarrollan el 97% de las mujeres. “Eso es lo que hace que no duerma, que aprenda a identificar cuándo su hijo está triste o le duele algo”.
Su colega Paquita Brito coincide con ella. Asegura que sin tener la profesión, “la madre es la mejor psicóloga del hijo” y sabe cosas que un psicólogo no, como si se cayó en una tarea o un examen.
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Los hijos también reconocen ese rol. Según un sondeo realizado por este Diario a 30 jóvenes de entre 17 y 22 años, el 37% identifica a su madre como la administradora de la casa, el 30% como una psicóloga y el 12% con profesiones diversas como niñera, profesora, arquitecta, enfermera y hasta adivina. Otros la ubican, con el 7% en cada caso, como chef, celadora y la niñera que no deja de cuidarlos.
“Mi mamá es adivinadora, como que presiente o visualiza todo lo que me va a pasar y lo que yo hago sin contarle”, dice Zoila Cargua, estudiante de 19 años.
Brito asevera que el hecho de ocupar un rol de cuidado hace que las madres adviertan situaciones de riesgo y, en algunos casos, adquieran una profesión por atender a sus hijos.
Es el caso de Angélica Guadalupe, una madre de 53 años que estudió enfermería porque no había un dispensario cercano a su vivienda, en La Floresta 1, ni quién pusiera inyecciones a sus hijos cuando enfermaban.
La orientadora familiar María Helena Manrique menciona que la destreza que los niños desarrollan desde temprana edad para la tecnología también las ha motivado a aprender computación, usar internet o manejar una cámara digital, porque los hijos no siempre están dispuestos a enseñarles.
El 50% de las madres se identifica con al menos cuatro profesiones o más dentro de la casa, según una encuesta realizada por este Diario entre 20 mujeres. De ellas, el 45% coincide en que son ante todo administradoras y después enfermeras.
La visión hacia las madres varía con la madurez de sus hijos, reconocen los especialistas.
En la infancia las aprecian sin discrepar; en la adolescencia se enfrentan y hasta las consideran exageradas, pero cuando son adultos y tienen hijos se reconocen “esos superroles”, dice Manrique. Y es cuando vuelven a ella a pedir los consejos de la asesora, enfermera, psicóloga... pero sobre todo de madre.
1’792.810
Mujeres. Esa cantidad de féminas integran la población económicamente activa del país, el 42% con relación a los hombres (2’497.546).
20,4%
Tasa de mortalidad. En la provincia, por cada 100.000 niños nacidos vivos, se registra la muerte de 20 madres, según el INEC.