La agencia del gobierno federal de EE.UU. encargada de regular el comercio de fármacos (FDA), busca lograr la aprobación de una nueva legislación encaminada a limitar drásticamente el comercio de medicamentos y productos usados por la medicina natural.
Así, por ejemplo, un fabricante tendría prohibido difundir los beneficios de las vitaminas que produce; los jugos naturales empezarían a estar bajo la supervigilancia de esta agencia, entre otras medidas que tiene muy preocupados a los partidarios de la medicina no convencional.
El motivo de su preocupación es que en las últimas décadas han ocurrido algunos casos de violentas redadas realizadas por la agencia federal supuestamente en aras de tumbar a fabricantes fraudulentos de medicamentos naturales. La historia de acciones de la FDA que han sido denunciadas como abusos de poder es extensa, y es tema de la nueva película documental Sicko de Michael Moore.
El tema no es nuevo, pues las denuncias vienen desde hace varias décadas, pero es ahora cuando la polémica se ha avivado por el creciente interés que la población demuestra hacia la medicina natural y por el consiguiente terreno que la industria farmacéutica ha perdido frente a la imparable oleada de productos naturales disponibles en los mercados mundiales.
¿Una nueva cacería de brujas?
Muchas personas relacionan esta persecución que se da en EE.UU. y algunos países europeos hacia la medicina natural con las tremendas sumas de dinero que se mueven en la industria farmacéutica en el mundo.
Una investigación realizada por la prestigiosa publicación científica Nature en el 2005, encontró que el 70% de los paneles de la FDA que escriben los lineamientos para el uso de drogas contenía al menos un miembro con nexos financieros con farmacéuticas cuyos productos estaban siendo reportados.
En un caso se llegó a comprobar que cada miembro del panel que recomendó el uso de Epoeitin Alfa en pacientes con HIV habían recibido sumas de dinero de parte del fabricante de dicha droga. Una investigación ordenada por la Union of Concerned Scientists (algo así como la Unión de científicos preocupados) en el 2006 reveló que uno de cada cinco de los científicos de la FDA admiten (anónimamente) haber recibido presión para usar razones no científicas para excluir o alterar información técnica en documentos científicos emitidos por la FDA.
Cuesta creer que en países con mayores estándares de moral pública y civismo haya espacio para corrupción de este tipo, pero el hecho es que hay intereses económicos tremendamente poderosos que se complementan con la relativa ignorancia de una población que todavía no es consciente que su libertad de elegir el tipo de medicina que desee es un derecho a defender.
Para el Dr. James DeMeo, director de investigación del Orgone Biophysical Research Laboratory, lo que ocurre en EE.U. es “un claro atentado contra la democracia apoyado en el hecho de que los norteamericanos de hoy tienden a conceder a los médicos la misma obediencia no crítica similar a la que en la edad media recibían los monjes o los funcionarios comunistas en la Rusia estalinista. La ciencia es la nueva religión del homo normalis de hoy”.
La situación aquí
En nuestro medio, afortunadamente, la constitución de 1998 garantiza a los ecuatorianos la libertad de elegir el tratamiento médico que decidan. Sin embargo, muchos de nosotros fuimos criados con la costumbre de tomar fármacos para cualquier dolencia, siendo como es que en la mayoría de los casos los medicamentos químicos no buscan solucionar lo que causó la enfermedad sino solo aliviar los síntomas.
El énfasis de la medicina natural, por el contrario, está en llevar una vida sana y una buena alimentación, pues e sta parte del principio que el organismo contiene la sabiduría necesaria para ser sano y mientras menos sea alterado con sustancias químicas, estará más fuerte para contrarrestar cualquier enfermedad.
Para Carlos Chiriboga, médico traumatólogo y máster en terapia neural, “hasta hace poco la industria farmacéutica no se sentía en riesgo frente a la medicina alternativa, pero la creciente búsqueda del ser humano por una medicina con ciencia y conciencia son razones para que mucha gente busque una medicina más natural y humana, que además suele ser más económica”.
Eventualmente, el destino de la medicina no podrá ser otro que combinar lo mejor de los dos mundos. La medicina natural, en sus muchas variantes, terminará por establecerse como un medio de dar salud al ser humano, mientras que la medicina convencional será vista tan solo como una eficiente manera de curar enfermedades manifiestas.
Tenemos a la mano los conocimientos para que la humanidad goce hoy de los beneficios de ambas, pero para eso falta superar una serie de preconceptos e intereses creados.