La primera recomendación para disfrutar del sol de Punta Cana es, precisamente, ayudarlo a despertar. “Levántense a las 05:30 y vayan a la playa. Allí podrán ver cómo el Sol se asoma por el océano verde esmeralda. ¿Alguna vez han visto al astro rey aparecer por el océano? Es algo hermoso”, nos dice el guía sabiendo que, siendo ecuatorianos, en nuestras playas solo podemos ver el Sol ocultarse en el océano, porque lo tenemos al oeste (poniente), mientras que en Punta Cana podemos vivir la experiencia opuesta al encontrarnos geográficamente con el mar hacia el este (saliente del Sol).
En fin, pero la clase de geografía y el espectáculo del astro madrugador dándole colores a la playa se vuelve harto difícil después de haber pasado una noche de merengue (el ritmo más sonado de la isla), reggaetón y salsa en las discotecas del Barceló Punta Cana, alojamiento de lujo que más parece una ciudad turística con sus 795 habitaciones (587 habitaciones estándar, 155 habitaciones con vista al mar y 53 suites), piscinas, facilidades para deportes náuticos, y una amplia selección de restaurantes como el Alcázar, con platillos bufé, y opciones sofisticadas en el Roma (italiano), Tokio (japonés), París (francés), El Sombrero (Tex-Mex), El Marlín (BBQ & mariscos) y El Conuco (dominicana), y bares que brindan bebidas nacionales ilimitadas (pidan el coctel Cocoloco, ¡es genial!).
Con demasiado para conocer en días que se vuelven cortos resulta un buen consejo madrugar. Sobre todo si puedes disfrutar de todo ese megacombo turístico sin sacar un dólar extra del bolsillo: este hotel maneja programas denominados “todo incluido”, es decir, que por una sola tarifa (de unos $ 750 por 4 noches) incluye el pasaje aéreo, alojamiento, comidas, bebidas y diversión diurna y nocturna.
Cada vez más hoteles en el mundo funcionan con este concepto destinado a hacerle más cómoda la estadía al huésped, con lo cual su única preocupación podría reducirse a buscar la manera de broncearse parejo durante sus vacaciones o que sus cocteles tengan la cantidad exacta de alcohol. O quizás la genial preocupación de hacer la mayor cantidad de amigos: Como aquellas dos risueñas señoras canadienses que se me acercaron en el bar para que les recomiende alguna bebida ¡y se quedaron conversando una hora! o aquella joven pareja de españoles que tras pedirme que les tome una foto junto a la piscina me contaron cómo se conocieron hace dos años en este mismo resort.
Esta pequeña ciudad de vacaciones es un sitio magnífico para hacer nuevos amigos. Y también para probar nuevas experiencias, como jugar al acróbata en el trapecio de unos 25 metros de altura que atrae el entusiasmo de los más valientes, generalmente niños, jóvenes y adolescentes que se juegan el cuello (mentira, tienen todas las seguridades) mientras sus padres están en la playa, la piscina o en la habitación. O también para hacer kayaking o windsurfing empujados por la brisa que provoca un suave oleaje en el océano.
Dedicados al turismo
Según las estadísticas de la Secretaría de Turismo del país, República Dominicana ha recibido en los últimos años una inversión en el área turística superior a 1.500 millones de dólares, especialmente en Punta Cana, representando un notable crecimiento y consolidándose el turismo local como uno de los mejores del mundo.
Tal inversión se vuelve obvia en la gran cantidad de resorts salpicados a lo largo de la playa de Bávaro, en donde encontramos el complejo más grande de la cadena Barceló en la isla: el Barceló Bávaro Beach Resort, conformado por cinco hoteles: el Barceló Bávaro Palace (558 habitaciones y 36 suites), el Barceló Bávaro Beach (600 habitaciones), el Barceló Bávaro Caribe Beach (401 habitaciones), el Barceló Bávaro Casino (236 habitaciones y 64 junior suites) y el Barceló Bávaro Golf (126 habitaciones), cuyos restaurantes están a disposición de los huéspedes de cualquiera de los hoteles del inmenso complejo.
National Geographic calificó a los tres kilómetros de esta playa como una de las diez mejores del mundo debido a su arena blanca y fina y porque está protegida por un arrecife que la vuelve como una piscina de agua transparente. A poca distancia tienen sus casas de veraneo famosos como Óscar de la Renta, Mikhail Baryshnikov, Julio Iglesias, Shakira, Beyoncé, Will Smith y Bill Clinton, quienes también quedaron seducidos por el clima tropical de la zona.
Y aquí mismo aprovechamos para caminar bajo las palmeras de formas voluptuosas, mientras que en la noche la diversión nocturna se inicia con un espectáculo multicultural en el escenario del Palace, donde los bailarines realizan presentaciones de merengue, tango, salsa, samba, rock and roll, entre otros ritmos, los cuales también son bailados por los turistas que se animan a saltar al escenario para ser parte del show.
El merengue de Juan Luis Guerra (hijo queridísimo de la Isla) es el que más suena en un amplio salón que acoge a unos quinientos viajeros disfrutando del show. Hay japoneses, europeos, estadounidenses y varios latinos gozando sin inhibiciones y contagiados de este ritmo transformado en una herencia cultural que pasa de generación a generación de dominicanos.
El ambiente festivo seduce lo suficiente como para que la diversión se extienda en la discoteca del hotel hasta bien entrada la madrugada.
Gracias a ello se vuelve más sencillo permanecer despierto hasta las 05:30 para, ya descansando en la playa, contemplar el Sol que se asoma en el horizonte para besar el océano verdoso de Punta Cana.
Informes: Kemtours (02) 600-1918 y agencias de viajes del país.