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Edición del DOMINGO 27 de Mayo del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Padres desnudos, chicos curiosos
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El pudor

El niño poco a poco va descubriendo cómo cambia su cuerpo. Observa la desnudez de sus padres con total inocencia.

Pero,  ¿hasta qué edad es conveniente mostrarse desnudos frente a los hijos? La curiosidad puede confundirse con morbo.

¿Mami, por qué tú tienes senos y yo no?   ¿Puedo orinar sentado como mi hermanita? ¿Por qué mi ‘pipí’ es chiquito? ¿Por qué yo no tengo pene? ... Son algunas interrogantes infantiles. ¡No se alarme! Los padres deben estar curados para estas y otras preguntas mucho más fuertes que sus hijos harán.

Es parte del aprendizaje. Recordemos que los niños en su periodo de formación escudriñan dudas rebuscadas, donde piden  tener respuestas a todas sus preguntas, o absorber ‘de golpe’ los nuevos conocimientos. De ahí la importancia de una apertura como padres, capaces de resolver cualquier duda. Sin embargo, para ellos, mostrarse desnudos frente a sus hijos, implica poseer cierto criterio de cuidado, pues tampoco es saludable que los chicos crezcan y continúen viendo desnudos a sus padres. Menos aún bañarse juntos.

Afecto-sexual
Desde la gestación ya somos seres sexuados, explica la psicóloga clínica Esther Morales León, de la Universidad Católica de Chile. Una ecografía puede ser capaz de determinar de acuerdo al sexo, una predisposición parental y familiar antes del nacimiento. Los primeros contactos con el mundo a través del pecho de la madre. Una estrecha conexión sensual, que transmite a su hijo  alimento y afecto. De ahí que  el aprendizaje realizado en años posteriores  tiene como centro el cuerpo y sus sensaciones.

La curiosidad sexual de los niños despierta alrededor de los 3 años de edad. Morales indica que este se fundamenta en las diferencias entre los genitales de ambos sexos. Recomienda a los padres dar respuestas sencillas en un contexto de confianza, basándose en la comprensión del pequeño. Evitar hablar de animalitos para nombrar a los órganos sexuales., pues les pueden causar confusión cuando crezcan. “Lo ideal es que papá y mamá se pongan de acuerdo en las respuestas que darán. Nada peor que papá diga algo contrario a la explicación dada por mamá”, señala la especialista, quien aconseja también buscar información en libros, videos o programas educativos sobre sexualidad.

Asimismo, no olvidar que los padres educan a través de sus actitudes frente a sus propios cuerpos y la relación de pareja. De ser posible una habitación privada para el niño desde muy temprana edad es muy conveniente. Sin embargo, muchos padres quizás por comodidad, comparten su cama con sus hijos, lo cual no es aconsejable.

De arañitas y más
Los padres no deben alarmarse si ven a su niño menor de un año  tocándose sus genitales, pues es completamente normal, explica Yazmín Proaño, psicóloga de rehabilitación  educativa. El niño siente curiosidad de su cuerpo y también del cuerpo de sus padres. No obstante, Proaño prefiere que el niño tenga su privacidad e intimidad desde pequeño. “Hacerlo comprender que papá y mamá necesitan su espacio al igual que él”, opina.

Según la psicóloga, es mejor no mostrarse desnudos frente a los chicos más allá de los 4 años de edad. Y si ellos entran de repente al cuarto y los ven desnudos, jamás molestarse. Tomarlo todo con entera normalidad, explicándole al niño que debe  avisar antes de entrar al dormitorio.

Nombrar a los órganos sexuales con alusiones de animales tampoco es bueno. “El pene es pene y no pipisito. La vulva es la vulva y no la cosita ni la arañita. Los padres son responsables de la educación sexual de sus hijos. Por eso es preciso orientarlos, no desorientarlos”, acota Proaño.  Bañarse desnudos está bien hasta cierta edad, pero cuando crecen de estatura y en complejidad de preguntas, es mejor “ya no mostrarse desnudos, sino optar por una educación a base de láminas con dibujitos explicativos sobre sexualidad”.
 
Baños compartidos
Guardar la privacidad propia de una intimidad individual es primordial. Los chicos deben comprender que a determinada edad cuidar su pudor refleja parte de su crecimiento mental. “Aquellos hombres que por ausencia de la esposa tienen que vestir o bañar a sus hijas, hacerlo, por favor, con el mayor respeto posible. Igual si sucede al revés”.    En el pasado quedarán aquellas escenas donde los padres se mostraban desnudos sin preocupación alguna.  Pues, sus niños estarán grandes, educando su sexualidad  con naturalidad pero, al mismo tiempo, conservando su intimidad y pudor.
 
Por otro lado, según la sexóloga Consuelo Camacho, la edad propicia de mostrarse desnudos frente a los niños es hasta los 7 años. “Los niños hasta esa edad gozan de una extrema curiosidad, que hay que despejar con naturalidad”, señala Camacho. Se podría decir que es el tope en una etapa psicológica, pues la intimidad y la privacidad empiezan a fortalecer la personalidad del chico. Frases como “tienes que cerrar la puerta cuando vayas al baño” son recomendaciones importantes para incentivar el cuidado de su cuerpo.
 
“Parece mentira pero las dudas de nuestros hijos pueden ser aclaradas de forma muy sencilla, hablando con la verdad pero sin  ahondar en detalles sexuales que los chicos no necesitan saber, por el momento”, dice. (A.G.)

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