Vivir un baño de vapor diferente es el temazcal. Así lo tomaban los indios norteamericanos y aztecas, porque estaban convencidos de que retornaban al vientre materno para renacer libres de enfermedades.
Antes de empezar el ritual los temazcaleros calientan con leña en un hoyo las piedras volcánicas y cuando consideran que ya están ardiendo es porque están listas para ser utilizadas dentro del temazcal, término que proviene de México y en dialecto náhuatl (de ese país) significa casa de baño.
Experimentar un baño de vapor ancestral como este es estar en contacto con la tierra, es permanecer a oscuras con apenas la escasa luz que emiten las piedras volcánicas incandescentes.
El tratamiento físico, mental y espiritual, para sentirse renovado, se consigue dentro de un temazcal. Es una carpa construida con latillas de caña guadúa cuya forma de cúpula achatada está cubierta con lonas para no dejar escapar el vapor. Lo ideal es no salir antes de que concluya el ritual, para evitar que las energías se escapen.
La primera sugerencia del temazcalero Fabián Cobo Pérez para entrar al temazcal, situado en Los Ceibos y que cumple cinco años de funcionar en Guayaquil, es que la persona esté predispuesta a sanarse haciendo el ritual. Además debe usar ropa ligera, porque adentro se experimentará una temperatura de alrededor de 40 grados centígrados, pero no es una constante.
Entrar gateando
El temazcalero que dirige el ritual y los ayudantes (dos hombres llamados fuego y una mujer que representa al cedro) son las primeras personas que ingresan al temazcal. Ellos hacen el primer rezo pidiéndole a la “madre tierra” un buen baño de vapor.
Pero antes de entrar a la terapia, otro ayudante que lleva un portaincienso está parado en la puerta del temazcal para que las personas que van a ingresar hagan una bendición cogiendo el humo. Lo dirigen hacia su cabeza y corazón para que entren en armonía.
Son las mujeres quienes ocupan el primer lugar en la fila y luego los hombres. Cuando ingresan tienen que hacerlo gateando y se van ubicando en la tierra de izquierda a derecha alrededor de un hueco (que representa al útero), situado al centro, donde se pondrán las piedras calientes cuando todos hayan ingresado, a las que les arrojan hierbas aromáticas (cedro) y les riegan porciones de agua previamente preparada con hierbas aromáticas como yerba buena, cananga, ruda, entre otras, según Cobo.
Posteriormente, el temazcalero agradece a todos los participantes y les pide aprovechar la medicina que les da el ritual. Los invita a rezar, cantar y hacer peticiones que los ayude a mejorar en sus vidas. Después de cada petición las mujeres dicen ajá y los hombres ajó, es una forma de corroborar lo que dice la persona que levanta un rezo o una intención.
Cobo indica que el temazcal es una tradición abierta y que recibe a gente de todas las culturas y tradiciones.
Sus beneficios
El ritual purifica el alma y el cuerpo. Además ayuda como terapia en distintos tipos de enfermedades. Por ejemplo, las respiratorias, de piel, psicológicas, reumáticas o musculares, entre otras.
Pero antes de ingresar, según el cardiólogo Roberto Lecaro, es importante saber que la temperatura alta dentro del temazcal dilata los vasos sanguíneos produciendo en forma refleja un aumento de la frecuencia cardiaca y otras arritmias (latidos cardiacos irregulares), por lo tanto en los pacientes mayores de 50 años o que tengan historia de presión arterial elevada o alguna otra enfermedad cardiaca deberían someterse a un chequeo médico antes de iniciar la terapia. Sin embargo, Cobo asegura que hay personas que acuden al temazcal para regular su presión arterial tanto baja como alta, y en la práctica a mucha gente le va muy bien.
Prueba de resistencia
Para el psicólogo Wilson Betancourt, el temazcal es recomendable, porque estar dentro es como someterse a una prueba de resistencia. Hay situaciones que el ser humano no soporta, sin embargo la acción del temazcalero, quien explica la importancia de meditar, concentrarse y estar tranquilo, ayuda mucho a superar los temores. Y a nivel espiritual también, porque hay una conexión con la “madre tierra”.
Incluso ayuda a las personas enfermas por el alcohol y las drogas, ya que el baño de vapor es un gran desintoxicante del organismo. Además, el sitio les sirve para encontrar un sentido a la vida.
Mejora la piel
Para la dermatóloga Paola Félix Velásquez, por la hipersudoración que produce el temazcal, debido a la alta temperatura, es necesario recuperar o restablecer el equilibrio ingiriendo suficiente cantidad de líquido una vez concluido el procedimiento, de preferencia acompañado de electrolitos.
En cuanto a la piel, esta va a quedar más suave por haber desechado los residuos que tiene la superficie. La terapia actúa como una exfoliación ligera (eliminar las células muertas). Asimismo, una vez concluido el procedimiento y posterior al baño con agua fría es necesario usar hidratantes y emolientes sobre la piel de todo el cuerpo, para que el efecto exfoliante de la sudoración se vea potencializado con la suavidad del emoliente.
Y en cuanto a enfermedades reumáticas, el reumatólogo Mario Moreno Álvarez dice que someterse a baños de vapor como el temazcal podría ayudar a aliviar dolores osteomusculares, pero de manera transitoria (pocos días). También relaja los músculos, mejora la circulación periférica (de la piel o músculos) y los problemas respiratorios. Sin embargo, los pacientes deben seguir las indicaciones médicas, porque son terapias complementarias como cualquier otro tipo de calor local. (S.M.)
Información: en Guayaquil: Fabián Cobo, Telf. (09) 130-2966; Álex Barragán, (08) 805-8193 y Xavier Blum (04) 238-6051. Los Ceibos, av. Segunda 404 y calle 10. email. temazcal_losceibos404@yahoo.com. Colaboración $ 5.
En Quito: Dr. Arturo Chiriboga. Miravalle 2 calle Goya 50.
Telf. (02) 254-5913.