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Edición del DOMINGO 27 de Mayo del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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La Costa Dorada australiana, urbanismo ecológico ejemplar
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Turismo y rascacielos: el deslumbrante perfil de Surfers Paradise.
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Texto y Fotos: Larisa Cevallos de Ayala (ayala@aapt.net.au)

Cuando Larisa Cevallos se casó con Joao Ayala, el Rey de la Playa, en la tele, un horizonte distante estaba en el futuro. En este reportaje ella nos trae toda la belleza de Surfers Paradise, la ciudad donde residen.

Joao siempre me decía que Gold Coast era maravilloso, que las playas eran eternas, el cielo azul eléctrico y que todos los días podías sentirte un poco de vacaciones. Desde que conocí a Joao, él, lo único que más deseaba era regresar.

Siempre tuve curiosidad por Australia, su gran barrera de arrecife de coral y su vida silvestre. Cuando finalmente llegamos me di cuenta que Joao tenía razón; esta isla gigante, sin duda, es un país afortunado.

La Costa Dorada promete 300 días de sol y cuando esto ocurre el mar se pone azul, celeste y turquesa. Todos los días los salvavidas están en la playa, los parques son limpios y adecuados para una intensa vida al aire libre.

Esta Costa Dorada es el destino de vacaciones número uno de Australia, es el refugio para quienes deciden retirarse a una vida más tranquila, lejos de las tensiones de las grandes ciudades, además se ha convertido en una urbe que recibe a miles de estudiantes de Asia, Europa y América Latina.

En su centro está Surfers Paradise, una ciudad rodeada de agua, al este está el mar, al oeste las montañas, y en medio de la urbe hay canales de agua salada, en donde mucha gente pesca, velerea, rema y hace todo tipo de deportes acuáticos, a excepción de nadar o bucear. Estos canales están llenos de tiburones toro.

Los 44 kilómetros de playa se dividen en aproximadamente 20 barrios o municipios, en donde se puede admirar escenarios tan diversos como rascacielos que compiten con cualquier inmueble de lujo del planeta; uno de ellos es el Q1, el segundo edificio de departamentos más grande del mundo con 89 pisos, que está en medio de la zona rosa de Surfers Paradise.

Otra maravilla es el hotel Versace, único en el mundo con seis estrellas. En el otro extremo, al sur, se encuentra Coolangatta, en donde está ubicado el aeropuerto y una de las mejores olas del mundo: el Superbank.

En Coolangatta se respira un ambiente surfer, es tranquilo, hay muy pocos edificios y muchas casas de madera con amplias terrazas. Entre un extremo y el otro hay barrios como Currumbin, una reserva natural llena de árboles gigantes, que es el hogar de koalas en su hábitat natural; además tiene un santuario de vida silvestre in situ con canguros, koalas, lagartos, demonios de Tasmania y muchísimas aves.

Otro barrio importante es Burleigh Heads, aquí vivimos nosotros, al pie del mar. Burleigh es pequeño y todo queda a pocas cuadras. Su famosa punta tiene una de las olas más rápidas del mundo y es donde Joao surfea usualmente. Desde nuestra casa hasta la punta hay 4 kilómetros y se puede caminar por la explanada que bordea el mar, llena de grandes pinos perfectos, parrillas para hacer BBQ, juegos para niños y máquinas gratuitas para hacer ejercicios.

Constantemente se puede ver personas de todas las edades caminando, corriendo o haciendo  pic-nic. Muchas mujeres salen a pasear con sus bebés en coches, parejas de viejitos tomados de la mano y adolescentes en bicicletas o monopatines con sus tablas en la mano.

Los 44 kilómetros de playa también están protegidos por redes a 400 metros de la costa para evitar que hayan ataques de tiburón. Todos los días hay helicópteros que patrullan, así como torres salvavidas, en cada kilómetro de playa, equipados con carros, jet ski y en días de olas grandes, con voluntarios salvavidas y botes listos para salir a rescatar. Este año Australia cumple 100 años salvando vidas.

La visión turística de esta ciudad fue convertirse en una combinación de Orlando y Las Vegas, es decir, que pudiese ofrecer parques de diversiones y atracciones para la familia y por otro lado, casinos y una vida nocturna intensa.

Dream World, Sea World, Wet ‘n Wild, Movie World son, entre otros, los parques que están en Gold Coast. Sumando a esta lista se encuentra uno de los más prestigiosos casinos de Australia, el Conrad’s Júpiter, centros comerciales, múltiples restaurantes de cocina internacional, cafés, discotecas y bares, o pequeños teatros con música en vivo, cargada de rock, pop, folk, blues y jazz.

En mayo, Broadbeach, el barrio que está al lado de Surfers, será anfitrión del festival de música gratuita más grande de Australia: Think Mobile – Blues on Broadbeach, el cual contará con más de 70 músicos de blues del mundo y espera recibir a más de 80.000 personas, durante cuatro días de espectáculo al aire libre.

La cultura
Aquí la gente vive en paz. Nadie está preocupado porque lo asalten o le roben a ninguna hora. Nadie ofende a una mujer si está en bikini o en minifalda; el respeto es algo intrínseco en su cultura.

El grupo musical U2 estuvo en Australia en noviembre del 2006 y en una de sus entrevistas dijo que lo que más le gustaba del australiano es que caminaba con la cabeza levantada y que si había que tener esperanzas de que algún país lidere importantes mejoras para el mundo, ese era Australia, y por supuesto, Canadá. Después de ocho meses acá, sus palabras tienen más sentido que nunca.

El australiano es orgulloso de su país, de sus logros; le gusta que lo que haga sea perfecto. Es competitivo, fuerte de carácter y siempre lo escucharán diciendo que se siente afortunado. El fondo de esta fortuna es, por supuesto, un sistema social que funciona, gracias a que cada ciudadano, empezando por el gobierno, piensa en la prosperidad de la comunidad.

Como ejemplo: todos tienen derecho a salud y educación gratuita, con un nivel de primera, a la par de cualquier servicio privado. Para nosotros que somos latinos es un gusto presenciar cómo todas las personas viven bien; todo trabajo es digno y bien remunerado. No todos pueden ser gerentes y para nuestra sorpresa, no todos quieren serlo.

El australiano es sencillo, simple, expresa  lo que piensa, tiene buen sentido del humor y siempre le viene bien un BBQ acompañado de cervezas.

También aborígenes
Cuando recorremos estos barrios caminando nos parece increíble que hace solo 200 años Australia era tierra de aborígenes, quienes se asentaron en esta isla hace más de 40.000 años. Ellos son la civilización que ha logrado mantenerse prácticamente intacta, durante más tiempo, en la historia de la humanidad.

Los aborígenes siguen viviendo en Australia, en diferentes estados. Muchos se adaptaron a la cultura australiana, otros no.

Su música y su arte, cargado de colores intensos y simbolismos, son un legado de su historia, sus vivencias, sus memorias y le han dado un lugar importante a Australia en el espacio del arte a nivel internacional.

Migrar para bien
Para nosotros haber migrado dejando en Ecuador a nuestras familias y amigos queridos ha sido un aprendizaje muy especial. Migrar nos está dando la oportunidad de ser parte de un diseño de sociedad que se acerca más al de nuestros imaginarios: justo, solidario, seguro, honesto y orientado a preservar el medioambiente y la vida silvestre.

Sin embargo, nuestras memorias se construyeron en Ecuador y por eso nos gusta mucho navegar por los canales de Surfers y recordar el malecón de Guayaquil, o caminar por las explanadas que bordean el mar y conversar sobre Salinas; a pesar de que todo sea tan distinto.

Viniendo de Guayaquil a esta Costa Dorada nos atrevemos a decir que fue justo lo que necesitábamos. Llegamos con el deseo de estar cerca de Kiana, la hija de 8 años de Joao, para disfrutarla y verla crecer de cerca. Y mientras eso ocurre, visualizamos y creamos una nueva vida, con el sol naciendo desde el mar, el volante del carro a la derecha, un idioma distinto, con gente menos amorosa que nuestra gente pero sumamente decente, y donde, según los reportes diarios del clima, “un día amanece maravilloso y el siguiente amanece perfecto”.

¿Un paraíso solo para gente de mar? Diría yo para cualquier persona.


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