Aniversario. La obra cumbre de Gabriel García Márquez se terminó de imprimir el 30 de mayo de 1967, en Buenos Aires.
El 5 de junio de 1967 llegó a las librerías y quioscos de revistas de Buenos Aires. No hubo una presentación oficial. Ni siquiera una escueta nota de prensa. La novela Cien años de soledad, del entonces apenas conocido escritor colombiano Gabriel García Márquez (Gabo), fue uno más de los libros que en esa fecha puso en el mercado la editorial Sudamericana.
“Solo la posterior fama universal de la obra terminó convirtiendo el hecho y la fecha en un dato excepcional, histórico”, señala Eligio García Márquez, el hermano de Gabo, en el libro titulado Tras las claves del Melquiades, historia de Cien años de soledad. Es un volumen publicado en abril del 2001, poco antes de la muerte del hermano del Nobel, y da luces sobre la obra cumbre de la narrativa latinoamericana.
Cuenta que en la primera edición de Cien años de soledad se leía: “Se terminó de imprimir el día 30 de mayo de mil novecientos sesenta y siete en los talleres gráficos de la Compañía Impresora Argentina, Calle Alsina Nº 2049, Buenos Aires”.
Tenía 352 páginas y un tiraje inicial de 8.000 ejemplares. De modo que los 40 años de la novela mayor de García Márquez se cumplen hoy. Quizá por ese motivo el Nobel de Literatura ha escogido esta fecha para regresar, en tren, a Aracataca, su tierra natal, la que le inspiró Cien años de soledad.
Muchos señalan que Macondo, el mítico pueblo donde se desarrolla la trama de la obra, es en realidad Aracataca, un caluroso pueblo del departamento de Magdalena.
Aracataca tiene un río ahora de aguas no tan diáfanas que –tal como en Macondo– “se precipitan por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos”.
Eligio en su libro afirma que Cien años de soledad, por la que desfilan seis generaciones de los Buendía, es el resultado de la convicción de Gabo de que debía contar historias como lo hacía su abuela, Tranquilina Iguarán, con quien vivió en Aracataca hasta los 9 años.
En 1965, Gabo sintió la inspiración definitiva para escribir la obra. El Nobel viajaba en automóvil con su familia desde Ciudad de México hasta Acapulco, cuando a la altura de Cuernavaca tuvo un percance y decidió desistir de la travesía. En ese instante vislumbró por fin las claves que andaba buscando para escribir su gran novela.
Eligio cuenta que quien primero hizo un análisis de Cien años de soledad fue el entonces joven periodista Tomás Eloy Martínez, ahora respetado narrador, que exhibe el hecho como uno de sus grandes orgullos. En rigor cronológico existe una crítica anterior, la del mexicano Carlos Fuentes, pero él la hizo con base en los tres primeros capítulos y a la correspondencia que sostenía con Gabo.
Hasta ahora se han vendido más de 30 millones de ejemplares de la novela y ha sido traducida a 35 idiomas. Con ocasión de los 80 años de Gabo y los 40 del libro, en marzo se publicó una edición de aniversario.
BREVES
Inicio. “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo...”. Así comienza Cien años de soledad.
Universal. Es uno de los libros más traducidos y leídos de la lengua española. Está considerada la segunda obra más importante en español, después del Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra.
Temas. Los ejes sobre los que gira la novela son la soledad y el incesto y tiene además referencias bíblicas.
Origen. Macondo, el pueblo ficticio donde se desarrolla la novela, fue fundado por José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán.