Edición del VIERNES 1 de Junio del 2007
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Cinco hermanos, cinco talentos
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Alejandro, Isaak, Gabriel, Jacob, Haron Ormaza, hermanos dedicados a la música.
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Los  Ormaza Vera no solo se destacan en el ámbito musical, sino en los estudios y deportes. Al preguntarle a sus padres cómo hicieron para que todos sus hijos siguieran los mismos pasos, aseguran que lo más importante es la constancia.

Los  Ormaza Vera no solo se destacan en el ámbito musical, sino en los estudios y deportes.

Al preguntarle a sus padres cómo hicieron para que todos sus hijos siguieran los mismos pasos, aseguran que lo más importante es la constancia. "Todos han empezado entre los 4 y 7 años. El gusto por la música hay que crearlo. Al principio puede ser molestoso, pero cuando ya empiezan a tocar ellos mismos se entusiasman y quieren mejorar, tanto que empiezan a componer", explica la mamá, Dafne Vera de Ormaza.

Todos los hermanos son destacados, los más pequeños, Haron de 12 años, y su hermano Jacob, de 13, recientemente ganaron el II Concurso de Música Clásica, el primero en piano y el segundo en violín. Haron estudia desde  los 5 años con Aliona Dziouba, y actualmente es estudiante del Primer Nivel de Bachillerato Técnico Musical del Conservatorio Sergei Rachmaninov. "Tiene un gran talento musical, escucharlo tocar es electrizante. Es serio y responsable, y se ha presentado como solista acompañado por la Orquesta Sinfónica interpretando conciertos de Berkovich, Haydn D-dur y Beethoven" señala su profesora.

"Me causa felicidad la música, hay que disfrutarla sin estrés, contento", dice Haron.

Jacob dice que el violín es la pasión de su vida. Se entrega en cuerpo y alma cuando toca y siempre buscar mejorar, su profesor Iván Fabre, graduado en el Conservatorio de Moscú y Primer violín de la Sinfónica de Guayaquil, le augura muchos éxitos a futuro. En la actualidad ya ha tenido presentaciones como solista, ha participado en concursos en el Conservatorio Franz Liszt en Quito, quedando en segundo lugar en la categoría 13-16 años en cuerdas frotadas. Además en enero se hizo acredor a una beca de estudios con los maestros Lana y Leonid Greco, en el II Festival Internacional de cuerdas.

Al preguntarles si alguna vez se cansan, dicen que no, y que todo es cuestión de organizarse, para así no descuidar los estudios, ni sus otras actividades. De los padres les viene en cierto modo la vena artística, su papá Franklin Ormaza ha hecho teatro, y su mamá, ballet, además ella los hacía escuchar música clásica desde que estaban en el vientre.
Han querido también inculcarles el gusto por la lectura, ya que todos son grandes aficionados a las letras. "Vemos muy poca TV, solo hay una en la casa, y todos compartimos", expresan.

Gabriel, de 18, abanderado del colegio Espíritu Santo, toca el oboe, se graduó en el Conservatorio Sergei Rachmaninov, es compositor e integrante de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil. Isaak, de 21 años, violinista, sigue sus estudios en Bélgica luego de ganar una beca; y Alejandro, de 23, se graduó en piano y es profesor en el Conservatorio Rimsky- Korsakov.

"En mis hijos la responsabilidad es natural, llegan del colegio, hacen deberes, almuerzan y se van a sus actividades, ya sea la natación o la música", dice la mamá. Por su parte, el papá expresa que ellos les dan tantas satisfacciones, que todos los esfuerzos  valen la pena.


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