|
Emparedados a la parrilla Si le gustan a usted los de queso, haga lo siguiente: en lugar de sacar la parrilla, tome la sartén en donde frió el tocino por la mañana, póngala al fuego y cuando la grasa que tenía se haya fundido, saque el exceso y deje solo una ínfima cantidad. Ponga allí sus emparedados ya preparados como a usted le gustan y verá la diferencia en su sabor, una vez que hayan dorado y los retire del fuego, mucho mejores que los que hacía en la parrilla.
Lavado de blusas Cuando ponga a secar las que no necesitan planchado, colóquelas con lo de arriba hacia abajo para que el peso del agua que corre alise el cuello.
Haga más fácil el lavado de la loza Casi todas las amas de casa tienen la costumbre de colocar los platos sucios recogidos de la mesa al lado derecho del fregadero y luego van lavando directamente bajo el chorro del agua uno por uno. De este modo, la faena se hace mucho más larga y trabajosa. Pruebe este sistema: cierre el desagüe del fregadero y ponga agua, de preferencia caliente. Coloque dentro los platos, de manera que los cubra el agua y después de haberles quitado todos los sobrantes con una espátula de hule. Vaya tomando de arriba para lavarlos y verá qué fácil se limpian con una simple pasada del estropajo o frotador solo para limpiar. A medida que se vaya acabando la hilera de platos, ponga más debajo para que mientras va lavando los de arriba, se remojen los otros. Lo mismo se hace con las demás piezas de loza. Para enjuagar, saque el agua sucia y dele una ligera limpiada al fregadero para poner en él agua limpia.
Papas al horno Para activar su cocimiento colóquelas sobre la parrilla del horno e invierta sobre ellas una vasija de fierro. Esto reduce el tiempo de cocción casi a la mitad. |